Bafici – Día 1

Mamachas del ring, de Betty M. Park (Bolivia / Estados Unidos) [Cine del Futuro]

Mi intención original era ver Tekton, una suerte de continuación de Opus, gran documental de Mariano Donoso producido por Llinás que se vio en un BAFICI (creo que el 2005). Pero me tentó infinitamente más Mamachas del ring, también documental (voy a ver muchos docus, me gustan), sobre un grupo de cholas bolivianas que hacen lucha libre, onda Titanes en el Ring.

Suponemos que si a un productor drogado de 100% lucha se le hubiera ocurrido poner a una chola boliviana para que le hiciera la doble nelson a La Masa, ya habría salido María José Lubertino con los tacos de punta. Y sin embargo eso pasó en La Paz, Bolivia, cuando a Juan Mamani, una especie de Don King del sub-subdesarrollo, se le ocurrió convocar a varias cholas y entrenarlas en los secretos del catch. El éxito fue tal, que las cuatro heroínas viajaron (¡en avión!) a Perú, para presentarse en la televisión. Para Mamani el éxito tenía que ver con que la gente moría por verlas revolcarse en el ring, con las polleras subidas y los bombachones al aire. Algo así como el tenis femenino, sin el glamour (o con un glamour diferente, digamos, igual que decimos “capacidades diferentes” en lugar de “discapacitados”).

El repentino éxito de las cuatro cholas, lideradas por Rosa la Campeona, generó ciertos resquemores, y decidieron cortarse solas, con la baja de una de ellas: Marta la Paceña, que se quedó con Mamani. El documental cuenta, entonces, el derrotero de las tres luchadoras en su objetivo de independizarse de los manejos casi mafiosos de Mamani. Con algo de humor y animación con plastilina, Mamachas del ring es una película divertidísima que al final deja un regusto amargo. Es imposible no sentir pena por Rosa, es imposible no pensar que su pasión por el catch (hay mucha sangre en las peleas, son bastante desagradables) tiene relación con la chatura de su vida diaria.

Rachel, de Simone Bitton (Francia / Bélgica) [Panorama / La Tierra Tiembla]

Después, otro documental. Rachel, de Simone Bitton, cuenta la historia de Rachel Corrie, una militante pacifista que fue aplastada por un bulldozer israelí mientras hacía un cordón humano frente a la casa de una familia palestina. No la pude terminar de ver porque recibí un llamado con la orden de apersonarme en el diario para hacer un par de cosas, pero lo que vi me interesó, aunque tampoco es como para tirar cuetes. Quizás lo más interesante haya sido el testimonio de un soldado israelí (que aparece de espaldas, o de kipá, si prefieren), que contaba las atrocidades que perpetró, sin inmutarse, agregando que recién ahora, que es civil, se da cuenta de que eran atrocidades. La clave es esa: los milicos son todos hijos de puta, acá, en la china y en Israel.

Volví de Constitución puteando por haberme perdido Archangel, de la retrospectiva de Guy Maddin, un director que me hizo flashear con The Saddest Music in the World (BAFICI 05, creo) y con el que nunca puedo reencontrarme. El año pasado me perdí My Winnipeg por ver un partido de River, este año no pude con Archangel porque tuve que laburar. Maddin, lo nuestro no funciona.

Waltz with Bashir, de Ari Folman (Israel) [Panorama]

Sí llegué, justito, a Waltz with Bashir, peli israelí de animación nominada al Oscar, que cuenta la Guerra del Líbano, o mejor dicho, los conflictos morales que les genera a los veteranos israelíes las atrocidades que cometieron en esa guerra. Realmente verla en doble programa con Rachel me provocó cierta indignación. Los dibujos son hermosos, las imágenes bellísimas, y ese es el problema: hay escenas terribles, cruentas, niños asesinados, podridos entre los escombros, pero todo es tan bello que no te toca un pelo. A diferencia de Persépolis, que a pesar de su humor (Waltz with Bashir carece de humor) es la película más triste que vi en mucho tiempo, esta película de Ari Folman no conmueve, no nada. Y Folman lo sabe, por eso incluyó en la escena final una imagen real. Pero el daño ya estaba hecho. No me sorprende que la hayan nominado al Oscar.

Katia’s Sister, de Mijke De Jong (Holanda) [Panorama]

Después le llegó el turno a Katia’s Sister, una simpática peliculita holandesa sobre una adorable gordita con cierto parecido a Heather Matarazzo en Welcome to the Dollhouse, pero todo lo contrario en cuanto a caracter. La nena vive con su hermana, una stripper a quien idolatra (como toda nena a su hermana mayor), y con su madre, una prostituta que no está en sus mejores días. A esa familia de mujeres se le agrega la abuela, una señora senil, y también una tía muerta que revolotea en los recuerdos. ¿Hombres? Pocos. Apenas un italiano que se garcha a Katia (la guarangada es pertinente), un gordo con plata que mantiene a la madre, y un barbudo que conoce a la nena en la calle y le quiere mostrar los caminos de Jesús (aunque ella, influida por ese ambiente de apertura sexual, busque otra cosa).

Quizás así contada la película suene más cruenta de lo que es, porque nada que ver: es, como dije al principio, una peli de lo más simpática, con una cámara movediza que no se despega de esa nena que sólo es la hermana de Katia (no sabemos su nombre hasta el final). Poca música, mucho corte y las bonitas calles de Amsterdam. No me voló la cabeza, pero no cabeceé en ningún momento. Y eso, como saben ustedes, se agradece.

Hansel and Gretel, de Yim Phil-Sung (Corea del Sur) [Panorama / Nocturna]

Al final del día le llegó el turno al ponja nuestro de cada Festival: Yim Phil-Sung, que no es japonés sino coreano, pero da igual. Hansel and Gretel utiliza los elementos del cuento de hadas en su variante terrorífica, para contarnos una historia original, con vueltas de tuerca inesperadas y un clima de belleza opresiva inigualable. Un tipo discute por teléfono con su mujer embarazada, mientras maneja por la ruta, se pega un palo y cae medio roto en el medio de un bosque (el bosque de los cuentos de hadas). Lo encuentra una nena con una capa roja, y lo lleva a su casa escondida entre los árboles. Ahí vive con sus dos padres y dos hermanos, en un clima de felicidad tan exagerada y falsa que las sonrisas de todos son rictus espantosos. Obviamente el teléfono está roto, y al tipo le resulta imposible irse.

Ese es el punto de partida para una película que en su primera mitad no da respiro a los sustos y sobresaltos, pero que en la segunda vira más hacia las vueltas de tuerca de la trama, y a la profundidad de la historia que está contando. Los tres nenes son maravillosos, y desde las gemelas de El resplandor que no me asustaba tanto un niño.

Altamente recomendable, aunque todavía no vi nada que me vuele la cabeza. Paciencia, fue sólo el primer día.

But I’m not laughing

It seems the things I’ve wanted in
my life, I’ve never had.
So it’s no surprise that living
only leaves me sad.
Happiness, where are you?
I’ve searched so long for you.
Happiness, what are you?
I haven’t got a clue.
Happiness, why do you have to stay
So far away from me?
When I’m in despair and life has,
turned into a mess,
I know that I don’t dare to end my
search for happiness.
Happiness, where are you?
I’ve searched so long for you.
Happiness, what are you?
I haven’t got a clue.
Happiness, why do you have to stay
So far away from me?
Happiness, sometimes I think
I see you from afar.
When I run to catch you, though,
that’s just not where you are.
Happiness, you know I’ll get a hold of
you some way.
Until I do you know I’ll keep on
searching every day.