
Oggi Junco me recuerda una de las paradojas de Zenón, que dice que para que una flecha llegue a destino primero tiene que recorrer la mitad del trayecto, después la mitad de la mitad (1/4), después 1/8, 1/16, y así hasta el infinito, sin llegar nunca a dar en el blanco.
Así es Oggi Junco: cada día que pasa se parece más a un travesti, pero nunca llega a serlo. A veces parece que si girara un poquito más la perilla se tranformaría en un trava hecho y derecho, pero no: se afemina un poco más sin alcanzar la categoría de travesti.