2 del padrino 2

Estamos a fines de 1958 y Michael Corleone está cerrando un negocio importantísimo en la Cuba de Fulgencio Batista. Faltan pocos días para que comience el ’59 y, con él, la Revolución de Fidel.

Michael Corleone: -I saw an interesting thing happen today. A rebel was being arrested by the military police and rather than be taken alive he exploded a grenade he had hidden in his jacket. He killed himself, and he took a captain of the command with him.

Hyman Roth: -Those rebels, they’re lunatics.

Michael Corleone: -Maybe so. But it ocurred to me that the soldiers are paid to fight, the rebels aren’t.

Hyman Roth: -What does that tell you?

Michael Corleone: -They could win.

-

Tom y Michael discuten sobre la mejor manera de asesinar a Hyman Roth.

Tom Hagen: -That plane goes to Miami.

Michael Corleone: -Right. That’s where I want it met.

Tom Hagen: -Mike, that’s impossible. They’ll turn him over directly to the Internal Revenue, Customs and half de FBI.

Michael Corleone: -It’s not impossible. Nothing’s impossible.

Tom Hagen: -It would be like trying to kill the President. No way to get him.

Michael Corleone: -You know, you surprise me. If anything in this life is certain, if History’s taught us anything, it’s that you can kill anyone.

Pocos años después, en Dallas, la Historia le daba la razón.

Muchas manos en un plató

Francis Ford Coppola y Mario Puzo discuten sobre los destinos de los integrantes de la familia Corleone, mientras redactan el guión de la segunda parte de la saga.

Michael sabe de la traición de su hermano Fredo y a Coppola esa traición le parece demasiado grave. Michael no puede dejar con vida a Fredo, tiene que matarlo. Puzo dice que no, que un siciliano jamás mataría a su hermano.

Discuten, han llegado a un callejón sin salida. Coppola insiste, Puzo resiste, finalmente llegan a un acuerdo. Michael mandará a matar a su hermano traidor, pero sólo después de la muerte de la madre de ambos. Inventan la escena del velorio, en donde Connie le insiste a Michael para que reciba a Fredo. “He’s so sweet and helpless without you”, le dice, y Michael, sabiendo que ya su madre no podrá sufrir la muerte de su hermano mayor, lo abraza. El beso de Judas, el abrazo de Michael.

Y así, rezando el Ave María, Fredo recibe un disparo y todavía hoy descansa en el fondo del Lago de Nevada.

1935-1978

Quedó inmortalizado como Fredo Corleone, el hermano débil.

En la fiesta de fin del año ’59, en La Habana, mientras Castro y Guevara preparan la toma del poder, Michael descubre su traición, le da un beso de odio en la frente y le dice: “You broke my heart”.

En el velorio de Mamá Corleone, Connie le dice a Michael que por favor reciba a Fredo. “He’s so sweet and helpless without you”, dice, describiéndolo a la perfección. Michael lo abraza y después entra al Infierno, insalvable, mandándolo a matar en el lago de Nevada. Fredo cae al agua y se le ahoga el Ave María.

Pero también fue Stan, el ayudante de Gene Hackman en La conversación. Y Sal, el extraño socio de Al Pacino en el asalto al banco de Tarde de perros.

De novio con Meryl Streep, muriéndose de cáncer, interpretó a Stanley en El francotirador, el amigo que zafó de Vietnam.

Cinco películas perfectas y así John Cazale se despidió, cantando God bless America, hace veinticinco años.

Michael & Apollonia

Ya me di la dosis mensual de El padrino.

“I’m an American, hiding in Sicily. My name is Michael Corleone. There are people who would pay a lot of money for that information. But then you daughter would loose a father… instead of gaining a husband.”

Y así le fue, a la hija. Todo por dejarse seducir por un buen guionista.