Ortega II

Los programas sobre fútbol viven de la polémica, a veces incluso da la sensación de que uno dice “yo pienso que A” y el otro dice “yo pienso que B”, sólo para llenar una hora de programa con una discusión sobre eso, discusión que nunca lleva a ningún lado.

Por eso resulta aún más sospechoso que sobre el caso Ortega no haya discrepancias y todo el mundo opine la misma pelotudez: que Simeone hizo bien, que no darle todos los gustos es una manera de cuidarlo, etc. ¿Cómo no se dan cuenta de que el Burrito tuvo una recaída en el momento en que NO ESTABA JUGANDO, después de lesionarse en el partido contra Racing? ¿Cómo no se dan cuenta de que el mejor tratamiento para Ortega es que juegue al fútbol? Lo dijo la hermana el otro día en Olé: “Todo empezó cuando Ariel se volvió de Turquía. O antes, porque él no se quería ir a ese lugar. Pero fue, volvió y cuando no lo dejaron jugar en la Argentina se deprimió. Fue un error gravísimo haber ido a Turquía”.

Si a Ortega le hace bien jugar, y a River le hace bien que Ortega juegue… ¿qué carajo me importa que un adicto al mate amargo se ofenda y pegue un portazo para ir a pifiar goles a Jerusalén?

Pero no, todos los periodistas deportivos opinan más o menos esto que opina el gordo forro de Leo Farinella. Esto que escribió Farinella también lo dijo el domingo pasado, el día en que se armó el kilombo, y Gastón Recondo (otro gordo forro, pero un poco menos gordo y un poco menos forro) le paró el carro con una bronca contenida y le dijo algo así como “Si vos decís eso y después el día de su cumpleaños lo empujás a que pise el palito…” Farinella contestó un débil “No sé por qué decís eso”, haciéndose un poco el boludo, y Recondo sabiendo que se había zarpado (de caliente), siguió hablando como para que lo que dijo pasara desapercibido.

Creo que el caso Ortega me enerva más que el conflicto entre el campo y el Gobierno.