Bondi

Ya es una verdad de perogrullo que la patria es el lenguaje y lo puedo comprobar constantemente acá. Ya ha sospechado Borges, ante las vanas simetrías del español, que diferimos insalvablemente de España -aunque un par de líneas del Quijote bastaron para convencerlo del error-. Puede parecer que hablamos el mismo idioma, pero no: son infinitas las palabras diferentes.

Agustín y Santiago viven hace ocho años acá y son felices. Aunque mantienen cierto lazo con su país (Santiago lee Clarín todos los días), también empiezan a adoptar con entrega a su nueva patria. Santiago me confesó que ya no es de Boca, que se hizo del Real Madrid (y me partió el corazón, aunque soy de River). Claro: ya no sabe quién juega, ya no sigue la fecha ni lee el Olé ni lo ve a Fantino ni a Fútbol de primera (ni siquiera existe ya Fútbol de primera).

Pero si algo mantienen ambos, testarudamente, es el lenguaje y el acento. El otro día en una cena osé decir la palabra “autobús”. Por supuesto: la dije porque había españoles presentes, quise hacerme entender. Pero fui sometido al escarnio de ambos y con razón: la lengua es su refugio. Podrán cambiar de ciudad, de nacionalidad y hasta de club de fútbol. Pero el autobús siempre será el bondi.

Un laberinto indivisible, incesante

A los investigadores del caso Pomar les están pegando por todos lados, pero yo creo que han leído La muerte y la brújula y están de acuerdo con el detective Erik Lönnrot:

“-No hay que buscarle tres pies al gato -decía Treviranus, blandiendo un imperioso cigarro-. Todos sabemos que el Tetrarca de Galilea posee los mejores zafiros del mundo. Alguien, para robarlos, habrá penetrado aquí por error. Yarmolinsky se ha levantado; el ladrón ha tenido que matarlo. ¿Qué le parece?

-Posible, pero no interesante -respondió Lönnrot-. Usted replicará que la realidad no tiene la menor obligación de ser interesante. Yo le replicaré que la realidad puede prescindir de esa obligación, pero no las hipótesis.”

Qué bueno que nuestros policías sean tan leídos.

La conjura de los necios

El otro día estaba curioseando en una librería de usados y dí con un libro de Marcos Aguinis titulado “La conspiración de los idiotas”.

Supongo que el título afanado de John Kennedy Toole debe ser lo único en lo que se parece.

Por lo demás, tenía una dedicatoria del propio Aguinis y costaba solamente 18 pesos.

Parafraseando a Borges, Marcos Aguinis es un momentáneo.

Escritor maldito

Del diario de Bioy Casares sobre Borges:

Lunes, 1° de noviembre (de 1965). Susana Bombal acosa a Borges para que acepte la candidatura a presidente del PEN Club. Borges se defiende: «Estoy ciego. ¿Cómo podré ser un buen presidente? Además, no hago bien lo que no me gusta. A mí no me divierten los banquetes y los congresos». Susana insiste. Entonces, con rabia, Borges le propone: «¿Saben a quién deben ofrecerle la candidatura? A Aita. A él le darán un verdadero gusto. Quizá se haga rogar, pero aceptará, les aseguro que al fin aceptará». Comenta Borges: «Esa gente que no puede ser escritora sino a través de comisiones directivas y congresos».

Realismo

Yo era bastante fan de Lalola. Cuando ví el primer capítulo me quedé impresionado y después la cosa mejoró todavía más. Por eso estaba ansioso por ver Los exitosos Pells.

Ya ví los dos primeros capítulos y pasa algo raro. Lalola tenía una premisa fantástica: una bruja convierte en mujer al machista y misógino Lalo Padilla, a pedido de una amante despechada. Los exitosos Pells, en cambio, no parten de una premisa fantástica: un actor desocupado, idéntico a un famoso presentador de noticias, se ve obligado a asumir la identidad de su doble.

Y lo que ocurre es esto: la historia de Lalola resulta mucho más verosímil que la de Los exitosos Pells. Cosa que me recordó algo que leí -sí, otra vez- en Borges, de Bioy.

“Se llama realismo la descripción de crímenes inverosímiles, de incestos impracticables; en fin, de hechos que probablemente no hayan ocurrido más que una vez a lo largo de miles de años de Historia. En cambio, por un modesto hombre invisible que se nos deslice, ya estamos en plena literatura fantástica.”

Anti Carpe Diem

Borges: -Un viaje es una serie de incomodidades.

Bioy: -Sí, pero son incomodidades que se transforman en buenos recuerdos. No se puede pedir nada más que buenos recuerdos.

Borges: -Es cierto. Hay que pedir un buen pasado. No: quizá también se pueda aspirar a un buen futuro. Lo que es imposible es un buen presente. El que pide un buen presente no tiene noción de la realidad.

Borges, “Martes, 2 de marzo de 1971″

Metáforas

Borges: -Un poeta turco inventó una buena metáfora para la erección. Por lo menos en la traducción inglesa me pareció bien. Upright blood: sangre erguida. Está bien, es breve.

Bioy: -To the point.

Borges: -Sí, to the point. No es fácil inventar nuevas metáforas para cosas tan viejas.

Borges, “Sábado, 17 de septiembre de 1983″