Yo pienso de que…

No me quiero hacer el polémico, pero la realidad es que cuando el blog se me pone opineitor es muy común que me lleguen mensajes de odio acusándome de montonero kirchnerista o bien de gorila oligarca. Sinceramente creo que esto se debe menos a mi dualidad geminiana que a mis lábiles convicciones.

Este post es de los que me van a valer acusaciones de montonero kirchnerista.

Ayer lo pasaron por TN y hoy lo ví linkeado en un par de lugares al video de la murga uruguaya Agarrate Catalina, con una canción mofándose de los discursos interminables y payasescos del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

No soy fan de Chávez, pero si lo único que se le puede criticar, es que haga discursos largos, debería estar mejor considerado que el criminal de guerra George W. Bush y su continuador, Barack Obama.

Dicen que nacionaliza Sidor y la gilada se escandaliza y teme que los Kirchner se queden con su parripollo o su cancha de paddle, pero nadie se pregunta por los conflictos laborales que tenía esa empresa con sus trabajadores, que son el motivo por el cual se la nacionaliza.

Mario Vargas Llosa y el bobo de su hijo hacen un berrinche en el aeropuerto de Caracas pero, ¿alguien intentó sacar una visa para Estados Unidos o viajar a España?

Etc, etc…

Update: como observa un comentarista acá abajo, Estados Unidos le negó la visa a Silvio Rodríguez para asistir a un homenaje a Pete Seeger.

Bafici – Día 2

Día largo, pero con pocas películas. Arranqué bien temprano con la intención de finiquitar dos minientrevistas telefónicas con directores argentinos, que no tendrían que haberme llevado más de cuarenta minutos en total, y ya me topé con la primera dificultad: Gonzalo Castro, director de Cocina, se declaró “fóbico” a las entrevistas, y se negó a contestar tres preguntitas simples y concretas. En vano traté de explicarle que no teníamos que hablar demasiado en profundidad de nada, que simplemente la idea era que contara un poco de qué iba su película para que la gente que lee el diario tenga una visión más allá de lo que dice el catálogo, y pueda optar entre el maremagnum de ofertas con más conocimiento de causa. No hubo caso. Todo esto, ojo, con intermediarios, o por mail. Nunca pude hablar personalmente con él. Entonces, con una sola entrevista hecha (a Gustavo Fontán, director de La madre, que estuvo de lo más amable), me tomé un taxi al Abasto para ver Food, Inc., con la preocupación de no haber terminado todavía mis tareas laborales.

Food, Inc., de Robert Kenner (Estados Unidos) [Panorama / La Tierra Tiembla]
El excesivo entusiasmo de la reseña del catálogo quizás hizo que me decepcionara un poco lo que ví después. Sí es impresionante ver esos mataderos de animales, inhumanos y bestiales, que me hicieron respetar un poco la fuerza de voluntad de los veganos. Es reveladora la conexión de los capos de las multinacionales dedicadas a la alimentación con el poder político (no sólo de la administración Bush, también de la de Clinton, y seguramente de la de Obama, no jodamos). Pero, en el fondo, nada que no sepamos o supongamos. Yo esperaba que me dijeran cosas tipo “las Pringles están hechas en realidad con caca de oveja”, o “el ketchup Heinz no es ketchup sino vísceras licuadas de niños iraquíes”, pero no: los pollos son pollos, totalmente transgénicos, engordados artificialmente, tratados inhumanamente, pero pollos al fin.

Seguro escucharon el mito urbano de que la carne picada que usa McDonald’s no viene de la vaca, sino de un animal creado genéticamente que no es ni vaca, ni cerdo, ni nada, especialmente inventado para ser picado y hamburguesado. Bueno, Food, Inc., en realidad, lo desmitifica. Y sí, algunos chicos mueren por Escherichia Colli, pero eso ya lo sabíamos. Sí recordé al hijo de mil putas de Daniel Hadad comiéndose un Big Mac en cámara.

Ojo, no está mal, la estoy matando por demás. Pero hoy me clavé un Whopper sin ninguna clase de remordimientos. ¿Que eso habla peor de mí que de la película? Indudablemente.

Después tenía para ver Stalags – Holocaust and Pornography in Israel, un documental sobre el éxito que tuvo en Israel una película porno protagonizada por pulposas chicas de las SS que torturaban sexualmente a un grupo de judíos rubios y de buen lomo, poquitos años después del Holocausto. Un tema de lo más interesante, como verán. Pero por culpa del Salinger del cine argentino, tuve que quedarme en la sala de prensa y resolver el temita. Transpiré bastante hasta que pude ubicar a Matías Piñeiro, director de Todos mienten, una de las tres argentinas en la Competencia Internacional. El pibe tuvo la mejor onda, me cayó fenómeno, y mañana voy a ver la película, que espero que me guste.

Love Exposure, de Sono Sion (Japón) [Panorama / Nocturna]
Realmente no pretendía ver las cuatro horas de la última película del genial director de Suicide Club (BAFICI 03, que después proyecté con éxito en un legendario ciclo de cine que organizaba en San Telmo), pero me dije: “Voy a entrar a ver qué onda, no puedo no ver qué onda con Sono Sion”.

Imposible irse en la mitad de Love Exposure, aunque cuatro horas son cuatro horas, y siempre exigen paciencia. Pero esta historia acerca del amor de Yu por Yoko es irresistible y tiene de todo. Como es común en ciertos realizadores japoneses (Takashi Miike, por ejemplo) la película alterna entre diversos géneros, va y viene, se pierde en anécdotas secundarias, y no le tiene miedo al ridículo. Es de todo menos aburrida.

La historia de fondo es un melodrama clásico sobre un chico que se enamora de una chica que al principio no le da bola porque odia a los hombres (su padre abusaba de ella). Pero la chica (divina, hermosa) aparece recién a la hora de película, porque Sono Sion se toma su tiempo para contar la relación de ese chico con su padre, viudo primero, sacerdote después, pecador más adelante, y cómo esa relación lo lleva a juntarse con una banda de chicos que les sacan fotos por asalto a las mujeres debajo de sus polleritas (upskirts, para los jeropas que conocen del tema). Podría decirse que toda la película es un canto a la bombacha, y es imposible no pensar que Sono Sion es fanático de los jumpers.

También hay sangre, mucho sentido del humor, música (¡hasta el Bolero de Ravel!), sectas satánicas, simbolismo religioso, travestismo, lesbianismo, y aunque suene caótico, no lo es: todo está en función de la historia principal, que es la del amor (o desamor) entre Yu y Yoko, y todo va en dirección a ese final casi perfecto. Suena extraño: muchas películas que duran una hora y media parecen interminables, porque podrían haber terminado diez minutos antes del final, y se regodean en epílogos insulsos y molestos. Esta termina cuando tiene que terminar, no tiene un solo plano de más.

Había poca gente en el Teatro 25 de Mayo, donde se pasó la película, lo cual es lógico: pocos se le animan a una película tan larga. Pero hay que decir que la poca gente que empezó a verla, se quedó hasta el final, y aplaudió cuando llegaron los títulos.

El primer imperdible del festival.

Después tenía entradas para ver Graphic Sexual Horror en el MALBA, pero me pareció que viajar desde Urquiza hasta ese lejano extremo de Palermo ya era demasiado, y opté por ir a la fiesta en Voodoo, aprovechando la canilla libre de cerveza. Llegué a casa a las cuatro de la mañana, y terminé un día largo, en el que ví solamente dos películas. Vengo muy mal con el promedio.

Les ahorro los cinco pesos (titulares de Barcelona)

Ahora dicen que el próximo Papa será negro y judío.

Proponen que los futuros rivales de River salgan a la cancha con ocho jugadores.

Bush declara una guerra preventiva a Nigeria para combatir las lapidaciones.

Elena Cruz quiere cambiar el nombre de la calle Libertad por el de Libertinaje.

Kirchner dedicará dos horas diarias a abrazarse con la gente.

El juez Garzón dice que se olvidó de pedir la captura del Guasón y de Lex Luthor.

Juan José Álvarez promete que pronto habrá un policía por cada ser humano.

Luciano Benjamín Menéndez sostiene que es el autor de La balsa y que la escribió en el baño de La Perla.

Parece que en Santiago del Estero reinan el tongo, la matufia y los negociados espurios.

De La Rúa y Cavallo afirman que la Argentina de Kirchner es “un descontrol” y que en diciembre “se pudre todo”.

Una fracción dialoguista de Al Qaeda propone atentar con globos aerostáticos.

La Iglesia Protestante de Dinamarca condenó el matrimonio heterosexual.

En el gobierno boliviano afirman que “los cocaleros están muy duros”.

Castrilli dice que Boca fue violento con Racing y quiere que le saquen los puntos.

La Mole Moli felicita a Gaudio y le aconseja que no afloje.

Estaría por nacer la próxima novia de Franco Macri.

Dicen que Copito de Nieve se enfermó porque los peronistas que hay en Barcelona le dieron comida en mal estado.

Camalote gigante crea pánico en un restaurante de Puerto Madero.

Canal 13 anuncia un reality show con ex combatientes de Malvinas.

Ron Jeremy lanza su primer libro de cuentos para niños.

Piqueteros cortarán el acceso al pullman en el recital de León Gieco.

Polémica en Canal 7 porque quieren prohibir que el cura Farinello use diminutivos.

Kevin Johansen, Diego Frenkel y Axel Krygier se mudan a Dock Sud.