Chorros

En plena monomanía con el temita del enriquecimiento de Kirchner, el editor general de Perfil.com Darío Gallo tuitea lo siguiente:

“Dice Aliverti en Página12 sobre fortuna K: ‘si se choreó se trata de daños colaterales que quedan subsumidos en las orientaciones macro’ ¿!?”.

Seis de cada diez bonaerenses votaron a uno u otro chorro. El patrimonio de De Narváez creció un 900% en cinco años y el de los Kirchner un 158% en un año. Y que sólo se hable del enriquecimiento de los Kirchner porque perdieron y ahora es facilísimo patear al caído, no significa que no se hayan enriquecido inexplicablemente. Por eso me molesta la obsesión malsana de Gallo, a quien se le nota la felicidad con que ironiza sobre el matrimonio presidencial, pero también me hinchan las pelotas los defensores K que dicen cosas como “bueno, pero De Narváez también se enriqueció y nadie dice nada”.

Entonces fui a la nota de Aliverti para indignarme y cual no sería mi sorpresa al comprobar que no decía lo que Gallo decía que decía sino, prácticamente, lo contrario.

“En un país de tramposos, donde hasta la más ínfima de las costumbres cotidianas está revestida por la ignorancia de la ley, quedó suficientemente demostrado que la vara popular para castigar la corrupción tiene la laxitud de que Menem haya sido reelecto con el 50 por ciento de los votos. Roba pero llega a ser la medida (no sólo) argentina para condenar al enriquecimiento ilícito. Puesto en términos electorales, tanto a los que apoyaron críticamente al Gobierno por considerarlo una chance insuperada de afirmar un rumbo progre como a quienes lo sancionaron por diversos motivos, jamás se les ocurrió que debían contemplar la honestidad individual. Para unos y para otros, ayer y siempre, si se choreó se trata de daños colaterales que quedan subsumidos en las orientaciones macro, en si uno cree que le irá mejor o peor en su bolsillo.”

“Kohan me tiene cortito”

El Tata (Yofre) había trasladado a su despacho de la central de 25 de Mayo buena parte de su colección de Los Beatles, de Los Rolling Stones, Los Redonditos de Ricota -Oktubre era su disco preferido-, versiones piratas de esas que no se consiguen, ediciones limitadas de simples de pasta, grabaciones inéditas de recitales. Como buen melómano no bajaba el volumen salvo cuando recibía a los colegas extranjeros. Un día de ésos recibió al delegado del servicio italiano, hombre del que (Facundo) Suárez le había hablado maravillas. Apagó un disco de Creedence para no parecer irrespetuoso.

-Le dejo un obsequio de mi país -se despidió el enviado tras la reunión. Y apoyó sobre el escritorio una caja de cartón asegurada con cinta adhesiva.

El Tata abrió la caja y se quedó helado. No lo podía creer. Le acababan de dejar cien mil dólares. Billetes nuevitos, recién sacados del banco. Los tenía ahí, encima de la mesa, sin testigos. Se los podía llevar a su casa, comprarse una casa nueva o quemarlos o tirarlos por la ventana. Prefirió ir a ver al Presidente, al otro lado de la avenida Rivadavia, a sesenta metros, en la Casa Rosada.

Menem lo recibía todas las mañanas y escuchaba sin demasiado interés sus partes de inteligencia. Rumores, chismes, algo de información sobre lo que decían sobre el Presidente el establishment financiero, los diarios, los radicales, otros sectores del peronismo. Menem escuchaba y simulaba atender, aunque a veces era descubierto en medio de un bostezo. Ese día fue diferente. Tata le apoyó la caja del italiano sobre el escritorio y le explicó lo que había pasado.

-Y qué hacemos -preguntó Menem.

-Lo que quieras.

-Bueno…

Menem toqueteaba los fajos verdes, como quien prueba la madurez de un melón. Los sacaba de la caja y volvía a guardarlos, todavía indeciso.

-Vos sabés que Kohan me tiene cortito, no me da nada para los gastos personales -empezó a quejarse. Alberto Kohan era su secretario general y el hombre que le manejaba las cuentas.

-Dejame sesenta, no, mejor ochenta -acabó por decir el Presidente.

La última imagen que conservó El Tata de esa reunión, y que repetiría por años a sus amigos, fue la del Presidente de la Nación agachado detrás del escritorio, guardando fajos de dólares en los cajones. Uno por acá, otro por allá.”

SIDE. La Argentina secreta, Gerardo Young, 2006

Charly dixit

“-¿Kirchner no te sedujo para nada?

-No, no es que no me sedujo. Pero la quinta de Olivos sigue siendo la misma y los que están con Kirchner, los servicios de inteligencia y los espías, siguen siendo los mismos. Me parece que la solución, si es que hay alguna para este país, no pasa por la política. Pasa por que la gente trabaje y descarte lo que no sirve. La gente que piensa mal, hay que sacarla. Hay gente de más: los famosos ñoquis. Un ñoqui es mucho más culpable que Méndez, que Kirchner o que cualquiera, porque ese peso que ganan se lo sacan a otro. El futuro del país es mucho más importante que un político; no puede quedar en sus manos. Además, hay un montón de cosas de este pseudoprogresismo argentino que me parecen horribles. ¿Qué es Palermo Hollywood? Una pretensión absurda. Somos un país del Tercer Mundo. Le tendrían que haber puesto Palermo Bagdad.” (Nota completa)

Charly García en La Nación

Palabras

Están los sustantivos, los adjetivos, los adverbios, los verbos, y toda una pila de categorías de palabras. Pero hay una categoría que no figura en los libros de texto, y es la de aquellas palabras inexistentes que se forman cuando a uno le patinó una oración y unió varias en una sola.

Doy tres ejemplos verídicos:

Un aplauso para Claudio –> “plaudio”

Sidra Real etiqueta negra –> “edreal”

Menem tiene Parkinson –> “Mendelson”

Indispensable

Indispensable sitio encontré hoy, necesitado de unas traducciones del turco (no hablo de Menem, sino del idioma en general).

Es un diccionario online de inglés, español, francés, alemán, turco, italiano, holandés, portugués, rumano, sueco, danés, polaco, checo, serbo-croata, húngaro, finlandés, esperanto y swahili. Cualquier combinación de todo eso.

Para los bookmarks de la dama, y el acceso directo del caballero, pueden acceder cliqueando aquí.

Quién dijo, quién dijo

“Para nosotros, socialismo nacional y justicialismo es la misma cosa. Es el Estado procurando con su acción dar los medios necesarios al pueblo para que éste se realice en un clima de igualdad, sin ningún tipo de privilegios. Es decir: donde el esfuerzo de muchos esté al servicio de muchos y no como ocurre bajo el régimen liberal y capitalista, donde el sacrificio de muchos se hace en beneficio de un círculo privilegiado (…). Tenemos que seguir siendo montoneros. Si nos vuelven a proscribir, habrá muchos millones más de luchadores.” (1973)

“No es posible que sigan ocurriendo estas situaciones en las que los piqueteros entran a la Casa de Gobierno y hay que darles un cheque para sacarlos.” (2003)

Si Ud. acierta, el 18 le sellamos el DNI gratis.