1948
Lunes, 12 de enero. Come en casa Borges. Me cuenta que a la tarde estuvieron en Sur Sabato y González Lanuza y que él de pronto comprendió que los aborrecía y se fue.
Miércoles 14 al domingo 18 de enero. En Buenos Aires, trabajando las mañanas y las noches con Borges. Borges recordó la conversación de Sabato y González Lanuza, ambos admirados con los capítulos de la novela de Sabato publicados en Sur.1 Sabato habría preguntado si no sería demasiado fuerte. Borges me dice: “Muchos autores viven en el temor de que sus escritos sean demasiado fuertes y el peligro inevitable es que sean demasiado débiles”.
1950
Lunes, 10 de julio. Comen en casa Borges y Sabato; éste, groseramente elocuente, con indiferencia a la escasa calidad de lo que dice.
Martes, 11 de julio. Come en casa Borges. Comentamos el carácter de Sabato. Según Borges, lo que está mal en él es que su conversación es demasiado anecdótica; se parece demasiado poco al pensamiento. Borges: “¿Y por qué íbamos a compartir su indignación contra esa señora que pretendió corregirle un diálogo? ¿Quién escribe siempre tan perfectamente que nunca convenga corregirlo? ¿Quién puede estar completamente seguro de que el interlocutor lo cree infalible?”.
1955
Viernes, 11 de noviembre. Come en casa Borges. Refiere una anécdota de Sabato: a Barbieri lo nombraron director de El Hogar; a Sabato, de Mundo Argentino. Sueldo de director del primero, cinco mil pesos; del segundo, cuatro mil quinientos. Sabato entrevistó a Barbieri para explicarle que hay gente que ya habla de esa diferencia de jerarquía entre ellos, y que para acallar tales miserias -y no por el dinero, que no le interesa- convendría que Barbieri solicitara de las autoridades que el sueldo de ambos sea el mismo de cinco mil.
1956
Lunes, 18 de junio. Se habla de escritores argentinos notables por su ignorancia: Nalé Roxlo, el Negro Rojas Paz, Molinari. Nunca han leído nada, salvo tal vez algún poema o alguna crítica de uno de ellos sobre otro de ellos. Nunca leen novelas. Wilcock: “Cuando Sabato leyó Crimen y castigo, contó el hecho a todo el mundo”. (…) Bioy: “Sabato se ha proclamado el Dostoievsky argentino”. (…) Borges me dirá después: “(…) Por cierto que Sabato, con su escaso Túnel, no es un facsímil de Dostoievsky”.
Sábado, 21 de julio. Llama Borges. Le digo que tal vez vaya esta noche a la comida en honor de Rodríguez Monegal. Borges: “Cuidado. Van a pedirte que firmes un petitorio para que rechacen la renuncia que presentó Sabato a la dirección de Mundo Argentino.2 Yo contesté: “Sabato no es Perón. Si presentó la renuncia es para renunciar, no para quedarse”. En cuanto a su política, no me parece bien: Hellén Ferro y otros peronistas han colaborado en Mundo Argentino. No hay por qué publicar nada de esa gente. Aducen que hay una gran parte de la población que es peronista, que hay que atraerla para que no se vuelva comunista. Ya los políticos se ocupan de eso -y demasiado-. No tenemos por qué imitarlos”. Bioy: “Te agradezco. Ahora no me van a agarrar ni perros. Yo no soy como vos, que sabés decir que no. A lo mejor, por debilidad, hubiera dicho que sí, que pusieran mi firma”. En cuanto corto me entero de que Arturito Álvarez llamó a Silvina por nuestras firmas y que Silvina lo autorizó a ponerlas. Me contrarío, pero no deseo que Silvina le diga (como quiere) que retire mi firma, aduciendo que no habló conmigo y que no puede resolver por mí: Sabato se enterará y pensará, sin duda con un poco de razón, que las otras noches fui un hipócrita. La verdad es que por un tonto afecto personal, al ver su tristeza me siento inclinado a confortarlo; pero como desapruebo su actitud política me molesta aplaudirla públicamente. Todo ello no estará demasiado bien, pero es harto humano y frecuente: por un lado está la convivencia de los individuos y por otro la vida pública, cada una con sus exigencias diversas. Resuelvo no ir a la comida en honor de Rodríguez Monegal.
Domingo, 22 de julio. Borges: “Sabato dice que el escritor debe abandonar su torre de marfil y acercarse al pueblo. Anderson Imbert le respondió: ‘Usted habla como un aristócrata. Yo no tengo que ir al pueblo, porque soy del pueblo. Creo que el pueblo se ha portado muy mal aquí y que debe tener conciencia de su culpa’”. Bioy: “‘I would hardly describe him as an aristocrat‘, observó Alicia Jurado sobre Sabato”.
Martes, 31 de julio. Borges: “Van a nombrar presidente en la Academia Argentina de Letras. No me gusta nada la Academia. Con esa gente no se puede hacer nada. ¿Por qué la Academia depende de la española, que ya está bastante desacreditada? Habría que independizar la Academia Argentina de la Española. Con la gente que hay ahí no se puede hacer nada. Vos y yo no somos hombres de campañas; preferimos el ocio. Habría que llevar energúmenos: a Sabato o a Martínez Estrada.”
Viernes, 10 de agosto. Bioy: “(…) (La literatura de) Sabato también desaparecerá, sin dejar rastro, después de la muerte. Es curioso el caso de Sabato: ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa”.
Sábado, 25 de agosto. (…) Hoy se habla de Sabato, de su grotesca actuación en una audición de radio, en la que pierde los estribos. Convenimos en que podríamos juntar firmas para un petitorio de los amigos de Sabato, para que le apliquen un puntapié de atrás. (…)
Miércoles, 29 de agosto. Discutimos por el caso Sabato.3 Bioy: “Buscó que todo redundara en su favor. Si no, pudo llevar las denuncias al ministerio; si después de cierto plazo no se investigaban públicamente, hubiera podido renunciar y en una carta abierta dar las razones”.
Jueves, 30 de agosto. Después del almuerzo hablo por teléfono con Borges. Borges: “Sabato está loco. Renuncia. Obliga a otros a renunciar. Se enoja con los que no renuncian. Y organiza petitorios, con firmas, para que no le acepten la renuncia. Cuánta actividad. Lo más extraño es que para alguna gente, con todo esto, se vuelve simpático: los otros días, Wally dijo que Sabato está muy corrido“.4 Bioy: “Ya verás: va a quedar como el hombre que protestó por las torturas. Va a quedar en la Historia como un negro Falucho”. Borges: “¿A que no sabés dónde ha publicado un artículo?”. Bioy: “En Azul y Blanco“.5 Borges: “Esto significa: cualquier cosa antes que callarse la boca. Publicará en el Rameau d’or, o en las Vidas de los varones oscuros. Lo que él quiere es alzar la voz en la mitad del foro. Va a dar el do de pecho con la gutural modulación del bajo.6
Martes, 4 de septiembre. Borges: “Nunca hubiera creído que iba a odiar tanto a Sabato”. Bioy: “A mí no me extraña. Nunca le tuviste buena voluntad. Y yo he hecho un descubrimiento: en contra de lo que se afirma, la antipatía está más cerca del odio que del amor”. Se ríe y dice: “Tenés razón”.
Miércoles, 5 de septiembre. Borges me asegura que le ha tomado tanto odio a Sabato, que ya no imagina su cara tal como es, sino en caricatura.
Jueves, 20 de septiembre. Ha salido en La Nación el manifiesto de un grupo de escritores -entre los firmantes se encuentran Sabato y Beatriz Guido- sobre la actual situación política, lleno de vagas afirmaciones, sombrías reticencias y reparos hacia el gobierno de la Revolución. Me llama Peyrou; me dice: “Con Weiss creemos que hay que contestar algo”. Le digo que estoy de acuerdo, que debemos buscar firmas. Silvina me avisa que llamó Borges, diciendo que quiere contestarlo. Llamo a Peyrou; le digo que hoy, con Borges, prepararemos otro manifiesto.
Viernes, 21 de septiembre. A la mañana, mientras me afeito, hago la última frase del manifiesto. Borges la acepta complacido y dice riendo: “En esa última frase asoma la carita de Sabato”. La frase es: “Nos vemos obligados a repudiar a quienes no reprimen ambiciones y vanidades y perturban el afianzamiento de la Democracia”. Borges: “Suprimamos la n de reprimen: así no habrá dudas de que nos referimos a Sabato. De todas formas, de ningún modo habrá dudas”. (…) A la noche llega el rumor de que el gobierno le habría ofrecido a Sabato el Ministerio de Trabajo y Previsión. La idea de que se nos atragante el manifiesto me hace gracia.
Jueves, 27 de diciembre. Llama Borges: “Vino Goyanarte, con un artículo que Sabato le mandó a Ficción, en que me ataca.7 Goyanarte me lo muestra, para que yo suprima lo que quiera. No voy a suprimir nada. Es una idiotez: dice que yo creo que el mundo es muy simple, blanco o negro, perfecto o infame. De un lado están el gobierno de la Revolución, Adolfito Bioy y alguna otra cosa. Del otro Perón, etcétera. Te nombra así: Adolfito Bioy. ¿Y por qué no firma Ernestito o me llama Georgie? Lo hace para ser ofensivo, para que todo quede un poco trivial. Si querés borro tu nombre o pongo Adolfo Bioy Casares“. Bioy: “Que lo deje como está”. Borges: “Tenés razón: si querés, podés contestar. Yo voy a contestar”. No creo que valga la pena.
1957
Jueves, 15 de agosto. Borges llama por teléfono. Me dice: “En Azul y Blanco me atacan todos los días, en una suerte de folletín. ¿A que no sabés quién salió a defenderme? ¡Sabato! Qué porquería. Cualquier cosa, con tal de no quedarse quieto. Cómo no se da cuenta de que parece un payaso. Ahora aparece con careta. Se saca la careta y vemos que es Sabato. Ahora aparece de buzo. Se saca la escafandra y vemos que es Sabato. No aspira a ser majestuoso ni a mostrar una noble indiferencia”.
Lunes, 19 de agosto. Bioy: “En la contestación de Sabato a tu contestación en Ficción8 se llega a este absurdo: decir que la teoría del libre albedrío supone la omnipotencia: ‘Si uno puede hacer siempre lo que quiere, puede abrir la ventana y salir volando’”. Borges: “Una interpretación tan lúcida del libre albedrío sólo se encuentra en un personaje de Bustos Domecq, que habla de vacas que vuelan”.9
Miércoles, 18 de septiembre. Comen en casa Borges y Peyrou. Cuenta Borges que Sabato se encontró con alguna amiga que llegaba de Europa y le preguntó cómo se comentaba en Europa “el asunto Sabato”. La amiga le aseguró que no se comentaba. Sabato le explicó que ella no había frecuentado los círculos literarios: en éstos no se comentaba otra cosa. La anécdota recuerda a Borges que una vez, estando con Macedonio Fernández y Willie Borges, Macedonio dijo que porque había muchos marinos de ascendencia provinciana, sin duda en el Círculo Naval tocarán bien la guitarra. Willie, que era marino, replicó que nunca había oído una guitarra en el Círculo. Sin tomar en cuenta esta negativa, con estrema suavidad, Macedonio se volvió hacia Borges, que en ese momento se hallaba detrás de él, y le dijo: “Es un centro guitarrístico notable”, y pasó a hablar de otros temas. Borges: “Era más puro el deseo de Macedonio de que las cosas fueran como no eran; en el de Sabato se advierte la influencia de una estúpida obsesión por la propia literatura”. No sé por qué le interesa tanto Sabato.
Jueves, 26 de septiembre. (…) Borges: “Y con Sabato, ¿qué hacemos? Me han dicho que está pobrÃsimo. Traté de compadecerlo, pero no puedo: es difícil compadecerse de Sabato”.
Sábado, 21 de diciembre. Recibió una carta de Sabato, en que éste le pedía que colaborara en una enciclopedia y le aseguraba que a veces llevado por la pasión política uno dice cosas que no piensa. Casi emocionado, Borges estuvo a punto de ir a darle un abrazo. Se encontró antes con Clemente, quien le dio una carta que había llegado a la Biblioteca; en esa carta el director de una revista colombiana ofrecía sus páginas a Borges para que éste refutara un artículo de Sabato. Borges: “Te das cuenta. Parece loco. Con una mano escribe contra mí y con otra me escribe una carta amistosa. Además, ¿qué puede importar en Colombia su polémica conmigo? Yo mismo no recuerdo por qué empezó y no creo que sea muy interesante”. Bioy: “Qué falta de pereza”. Borges: “Es como un chismoso. Escribir sobre esa polémica no le cuesta nada. Le cuesta no escribir”.
1958
Sábado, 31 de mayo. Dice que Mujica Lainez ha hecho muy poco en el ministerio: “Se parece a Sabato. Son dos faroleros”.
1959
Domingo, 27 de septiembre. Hablamos de la pelea entre James y Wells.10 Últimamente leí un capítulo de Boon, de Wells, y las cartas entre James y Wells. Leo a Borges y a Silvina las cartas que siguieron a la publicación de Boon. Borges: “James parece más inteligente, porque está más interesado en la polémica”. Bioy: “Todas son cartas admirables, bien escritas, bien pensadas. La primera de James, después de haber leído Boon, es muy noble, muy inteligente, muy triste; escrita en una situación difícil: si a uno lo juzgan absurdo, ¿qué se puede decir? La actitud de Wells es bastante fea: una suerte de cad. Por momentos me recordaba a Sabato, pero en seguida comprendí que era injusto con Wells; por Dios, Wells no es un cad lacrimoso, apiadado de sí mismo, trémulo de vanidad; nunca es melodramático”.
Domingo, 20 de diciembre. Borges: “Kipling rehuyó una conversación con Shaw. A Kipling le gustaba imponer sus leyes, pero no era bueno para la polémica. Se portó mal con Wilde”. Bioy: “Habría que ver cómo sería el asunto de Wilde para los contemporáneos. A lo mejor los tendría a todos cansados. Habrá sido más visible y audible que Sabato para nosotros. Con el tiempo todo llega purificado”.
1960
Sábado, 28 de mayo. Come en casa Borges. Dice: “Sabato me acusa de no tener sentido social. Tal vez no lo tenga, pero él, que se rodea de peronistas y de comunistas, lo tiene menos. En una revista del Rosario publican un artículo sobre mí, en que lo citan. Él, en seguida, escribe otro artículo, corrigiendo inexactitudes. Qué deseos de figurar, aunque sea en la periferia de la realidad…”.
Jueves, 7 de julio. Borges: “En no sé qué revista francesa de cinematógrafo, se dijo algo sobre un festival celebrado en un pequeño país tropical sudamericano: el Uruguay. Ni corto ni perezoso, Sabato escribió una carta de protesta. ¿Te das cuenta, qué imbécil? Aseguraba que el país no era tropical y en cuanto a lo de pequeño preguntaba si sabían que tres grandes poetas franceses habían nacido en él: Laforgue, Lautréamont y Supervielle. Yo le dije que de verdad éramos, el Uruguay y la Argentina, prácticamente tropicales y que el hecho de que tres poetas franceses hubieran nacido por casualidad no probaba que el país fuera grande; no probaba nada. Debí preguntarle por qué cometía el galicismo de creer que Lautréamont y Supervielle eran grandes poetas. Lo que molesta es que Sabato siempre habla para que lo aplaudan. Espera que uno comente: “Qué bien. Qué valiente. Qué gracioso. Qué agudo”. Y naturalmente dice idioteces. Esos libros, Heterodoxia y Uno y el universo, no son otra cosa que colecciones de frases que esperan el aplauso, la exclamación admirativa del lector.”
1961
Domingo, 1ro de enero. Come en casa Borges. Concluímos la lectura de “La fiesta del Monstruo”. Borges: “Es un gran cuento”. Bioy: “De los mejores de Bustos Domecq”. Borges: “Lástima que los lectores no llegarán al final. Se quedarán en Ezpeleta”.11 Bioy: “Es el mejor retrato de un peronista”. Borges: “Sí, pero falta la simpatía por el pueblo. No vimos la belleza…”. Bioy: “Eso dirá Sabato”.
1962
Viernes, 30 de noviembre. De Sabato dice: “Al enérgico mal gusto, la desenfrenada egolatría, la sincera preocupación por el propio y continuado triunfo, hay que agregar la melancolía porque éste no sea mayor y el entusiasmo con que acoge los modestos productos de su mente activa y mediocre”.
1963
Martes, 28 de mayo. Come en casa Borges. Le leo una engorrosa carta de Sabato, ahora dispuesto a la reconciliación. Bioy: “Sabato me explica que él ha sido cruel con mucha gente, incluso consigo mismo: sin duda cree que esta frase me conmoverá. Para mí su carta significa el esfuerzo de contestarla. Esfuerzo no menor, porque hay alguna dificultad en escribir una respuesta fiel a la verdad y no mezquina, generosa y no hipócrita”. Borges: “No es un gentleman. Sir Thomas Browne describe al gentleman como una persona que trata de no dar molestias”.
Jueves, 8 de agosto. Come en casa Borges. Leemos poemas. Borges: “En Losada, unos cuantos discípulos de Sabato, porque por increíble que parezca hay discípulos de Sabato, van a publicar un libro sobre el tango,12 un tanto injustificable, ya que no contiene nada que no se haya dicho en Bates13 y los otros libros sobre la materia. También, ese libro es como un puente que se me ofrece para la reconciliación con Sabato”. Bioy: “A mí me tuvo loco con cartas para que nos reconciliáramos”. Borges: “Le gustan mucho las reconciliaciones. Decir: ‘Me reconcilio por esto, pero me peleé por aquello’. Así más vale no reconciliarse. La que sabe reconciliarse es Victoria. Estuvimos peleados un tiempo. Un día me invitó a su casa, me habló como siempre, no me dijo una palabra de la pelea ni de la reconciliación. Ésta es la única manera limpia de reconciliarse”.
A Tedín Uriburu, por su labor en la dirección de Radio Municipal, le dan -le damos- una comida. Sabato llamó a María Esther Vázquez, que la organiza, para hacerle notar que no le habían propuesto que figurara entre los invitados. María Esther consultó con Tedín y éste le dijo: “Pero es claro, si él quiere, está invitado”. Sabato entonces contestó que no iría, porque nunca le habían pedido que leyera sus obras por Radio Municipal, que a él le parecía bien que Tedín no quisiera que él, Sabato, por sus ideas políticas, apareciera en Radio Municipal, porque cada uno al fin y al cabo debe cuidar su platita. A esto le contestó María Esther que Tedín nunca había cometido indignidades para cuidar la platita ni se había acercado a los peronistas. Sabato, a su vez, contestó que tenían que hablar, María Esther y él; que le explicaría algunas cosas. “Cuando quiera -contestó María Esther- lo recibo en Radio Municipal.” Comentando la trabajosa actitud de Sabato, Borges exclama: “Qué idiota. Parece personaje de un cuento de Chesterton. Se hace invitar, para rechazar la invitación. Ha de creer que queda muy bien. Qué idiota”.
1964
Miércoles, 25 de marzo. Bioy: “En el llamado cuestionario Proust preguntan a Beatriz Guido cuál es la reforma que prefiere. ¿Sabés qué contesta? La reforma agraria”.14 Borges: “Noche y día pensará en ella… No: ha de haber seguido una frase hecha: Correos y telégrafos. Reforma agraria“. (…) Agrega que esa respuesta muestra un aspecto de Beatriz Guido que recuerda a Sabato. “Se parecen”, concluye.
1965
Lunes, 19 de julio. (Durante un viaje por Colombia) Le preguntaron si estaba peleado con Sabato. “Vea -contestó-. No me acuerdo. Con Sabato uno siempre está peleándose y reconciliándose. La verdad es que no puedo decirle si en este momento estamos en una pelea o en una reconciliación.”
Domingo, 3 de octubre. Come en casa Borges. Le preguntaron en Mendoza por Sabato. Respondió: “Es una excelente persona y creo que ha publicado algunos libros: corríjame si me equivoco, porque tal vez no esté bien informado”.
1967
Miércoles, 3 de mayo. Sabato pide a Milleret que le traduzca un libro. Milleret le traduce un capítulo, se lo da y le habla de un arreglo económico: es un acto comercial. Al poco tiempo una mujer francesa le dice a Milleret que está corrigiendo la traducción al francés de uno de los libros de Sabato, hecha por el mismo Sabato. Milleret desconfía, pide que le muestren ese capítulo: es su propia traducción. La mujer de Milleret llama a casa de Sabato y, cuando éste atiende, le dice que es une fripouille, etcétera; después toma el teléfono Milleret y completa el rosario. Sabato, que se siente descubierto, aguanta el chubasco sin chistar. Comentario de Borges: “Sus conocimientos de francés le permitirían tal vez conferir a la palabra fripouille un sentido elogioso. No, sería como Pontiac: trató de traicionar, pero si lo sorprendieron se resignó”.
Domingo, 7 de mayo. Cuando lo llevo a su casa me cuenta que en otra cinta que le tomó Milleret para unos Entretiens avec JLB15 (“Así escriben sus libros los autores de hoy”, comenta) dijo boutades “que tal vez no caigan bien”: “Los militares argentinos son pacifistas y han reemplazado la estrategia por la estadística”. “¿Sabato? Sabato, me aseguran, es un autor estimable, cuyas obras pueden ponerse en todas las manos.” Echa a reír y exclama: “Es una nueva manera de embromar a un escritor. ¿Vos creés que alguna vez habrá esperado que se dijera eso de él?”.
1968
Miércoles, 19 de junio. Refiere Yates que un comité de traductores, redactores y especialistas suministrado por Heinemann para la versión inglesa de Sobre héroes y tumbas fracasó después de tres años de trabajo. Sabato leyó la traducción, se declaró contrariado, rompió el contrato. “De modo -explica desoladamente Yates- que no habrá versión inglesa de Sobre héroes y tumbas“. Bioy: “Si aplicara las mismas exigencias en el momento de escribir, tal vez sus libros no fueran tan insignificantes”. Borges: “Es más vanidoso que desinteresado”. Bioy: “¿Cómo puede juzgar la traducción si no sabe inglés?”. Yates: “Se hace asesorar por amigos que saben”. Bioy: “Y que pueden decirle si la traducción está bien o no. ¿Quiénes son esos improbables desconocidos? Y él ¿por qué cree más en ellos que en los de Londres? Ha de estar tan desorientado como si le mandaran una traducción china, y un chino le dijera que está mal lo que otro chino le dijo que está bien”. Borges: “Ha de ser más vanidoso que exigente”.
Martes, 9 de julio. Borges (riendo): “Comprendí que my star is on the wane. En el congreso expusieron que Cortázar había reconocido que yo era su maestro”. Bioy: “En una revista podría publicarse una galería de fotografías de escritores, titulada ‘Escritores que se promocionan’: Sabato, Beatriz Guido, Silvina Bullrich, David Viñas, Marta Lynch, Cortázar, Marechal, Dalmiro Sáenz”.
1969
Jueves, 2 de enero. Borges: “¿Querés creer que en [la revista] Siete Días imaginan que para mí sería una pesadilla que Sabato ganara el Premio Nobel?16 Bueno, qué manera de no conocerme. Lo más raro es que el hijo de Elsa, que no es tonto, imaginó que la idea de Siete Días era graciosa y que a mí me daría rabia”.
Miércoles, 12 de noviembre. Borges: “Sabato se mostró muy cordial. Le dije: ‘Me gustaría que entrara en la Academia. Sé que para todo tendremos opiniones opuestas, pero me basta con que usted siembre el caos. La Academia necesita un poco de caos”. Como Victoria y como vos, dijo que no aceptaría”.
1970
Martes, 13 de enero. Bioy: “Creo que Sabato te acosa por vanidad y celos, pero también por astucia. Ha de haber pensado: ‘Si se me ve como el rival del primer escritor argentino, se me pondrá a su lado, seré su par’”. Borges: “Le preguntaron qué pensaba de mí y dijo: ‘Lo que piensa Max Rohde’ o algún otro escritor oscuro. La respuesta es graciosa, porque sin contestar comunica ridiculez al asunto”.
Martes, 29 de diciembre. Come en casa Borges. Cuenta que unos mexicanos quieren hacer un film sobre él para televisión. Borges: “Di Giovanni les preguntó cuánto me pagarán. Nada. Me dejan una copia del film para que yo la exhiba cuando quiera. ¿Cómo voy a exhibirlo? ¿Voy a aburrir a mis amigos? La filmación dura diez días, en que hay que trabajar fuerte. Yo les voy a decir que no. Lo voy a encaminar hacia Victoria”. Bioy: “No van a querer filmarla”. Borges: “O hacia Sabato. Sabato va a estar como loco. (…)”
1974
Domingo, 14 de abril. Un hombre que trabaja en un restaurant pide como honor que lo fotografíe con él [con Borges] y expresa luego su colmada gratitud. Borges, cuando el hombre se va: “Soy Sabato”. “No lo tomás como un fin en sí”, le digo. Yo, muy nervioso y sonso.
1975
Domingo, 2 de marzo. Come en casa Borges. Me cuenta: “Sabato está cada vez más antipático. Hoy protestó: ‘Por favor, Borges, déjeme hablar que tengo algo que decir’”. Borges no sospecha, por lo visto, que él nunca deja de hablar. Se encontraron Topate con Toparías.
1978
Sábado, 7 de enero. Borges: “Llegó la comunicación de la Sorbonne. Es bastante tibia. Cuando me la leyeron una primera vez me pareció muy bien; pero en la segunda lectura descubrí algo desagradable. Dice que examinada mi obra y teniendo en cuenta mi fama internacional llegan a la conclusión de que merezco el título de doctor honoris causa. Teniendo en cuenta mi fama internacional, ¿ves?, una circunstancia que no tiene nada que ver con mis méritos. Como si dijeran teniendo en cuenta su peso y estatura. ¿Vos qué harías?”. Bioy: “Yo no haría caso. Aceptaría el título, sin pensar en esos detalles. Me parece que la persona muy puntillosa públicamente…”. Borges: “… es una especie de Sabato”. Bioy: “Sí: una persona engorrosa, que se toma demasiado en serio. Un pedante desagradable. (…)”
1979
Miércoles, 27 de junio. En una entrevista le preguntaron: “¿Qué me dice de Sabato?”. Contestó: “He venido a hablar de cosas agradables”.
1980
Jueves, 4 de septiembre. Borges nos visita durante la comida. Dice que Sabato censuró a Perón, pero elogió a Evita. Sintetiza: “Qué bien: el perfecto fripon“.
1981
Domingo, 8 de febrero. Comentamos la tristeza de Sabato (y tantos otros) ante las glorias ajenas. Borges: “Emerson se alegraba de que a su alrededor amigos y conocidos estuvieran escribiendo libros maravillosos. Según Wilde, hay que ser muy generoso para alegrarse de que un amigo haya escrito algo que está bien.” Bioy: “Eso es verdad si se incluye en la categoría de amigos a muchas personas con las que uno tiene trato amistoso, pero cuya obra nos parece mediocre”.
- “La fuente muda” (S, nº 157 (1947)) ↩
- Sabato renunció a la dirección de la revista Mundo Argentino, tras denunciar torturas aplicadas a obreros peronistas. ↩
- Después de su renuncia, Sabato escribió una Carta Abierta al General Aramburu titulada “El caso Sabato. Torturas y libertad de prensa”. ↩
- Acepción criolla, no española (Nota de ABC). En esa acepción, experimentado. ↩
- Periódico nacionalista (Nota de ABC). ↩
- Alusión a López Velarde, R., “La suave patria” (1921): “alzo hoy la voz a la mitad del foro, / a la manera del tenor que imita / la gutural modulación del bajo…”. ↩
- “Una efusión de Jorge Luis Borges” (F, nº 4 (1956)) ↩
- “Sobre el método histórico de Jorge Luis Borges” (F, nº 7 (1957)) ↩
- Según Ricardo Sangiácomo: “Las cosas (…) no pueden suceder por casualidad. Y… si no hay orden, por la ventana entra volando una vaca” (“Las previsiones de Sangiácomo” (1942)). ↩
- En 1915, Wells, bajo seudónimo, publicó Boon, con un capítulo contra James: “Of Art, of Literature, of Mr. Henry James”. ↩
- El recorrido de los personajes va desde Tolosa hasta Plaza de Mayo, pasando por Ensenada, Quilmes y Avellaneda. La estación de Ezpeleta, en Quilmes, está a mitad camino del trayecto citado. ↩
- Sabato, Ernesto, Tango; Discusión y clave (1963). ↩
- Bates, Héctor y Luis L., Historia del tango (1936). ↩
- Borges, a su vez, lo respondería para Chabela, nº 440 (1973). A la pregunta “¿Cuál es la reforma que más admira?”, contestó: “Las no acaecidas todavía, las que abolirán el culto del dinero y de la fama”. ↩
- Entretiens avec Jorge Luis Borges (1967). ↩
- En un artículo sobre las pesadillas de Onganía, de Borges, de algún futbolista, de alguna actriz (Nota de ABC). ↩