En mi barrio hay una cuadra que sería como el Warnes de las santerías. Es en la calle Uriburu, entre Sarmiento y Perón (qué trío). Un local se llama El rey del sahumerio. Hay otro, seguramente posterior, cuyo nombre es El emperador del sahumerio. Si llega a haber un tercero, el dueño se encontrará ante la disyuntiva de doblar la apuesta llamándolo El Dios del sahumerio, o no invocar el nombre de Dios en vano y ponerle, no sé, Sahumerios Ricky, por ejemplo.