Quedó inmortalizado como Fredo Corleone, el hermano débil.
En la fiesta de fin del año ’59, en La Habana, mientras Castro y Guevara preparan la toma del poder, Michael descubre su traición, le da un beso de odio en la frente y le dice: “You broke my heart”.
En el velorio de Mamá Corleone, Connie le dice a Michael que por favor reciba a Fredo. “He’s so sweet and helpless without you”, dice, describiéndolo a la perfección. Michael lo abraza y después entra al Infierno, insalvable, mandándolo a matar en el lago de Nevada. Fredo cae al agua y se le ahoga el Ave María.
Pero también fue Stan, el ayudante de Gene Hackman en La conversación. Y Sal, el extraño socio de Al Pacino en el asalto al banco de Tarde de perros.
De novio con Meryl Streep, muriéndose de cáncer, interpretó a Stanley en El francotirador, el amigo que zafó de Vietnam.
Cinco películas perfectas y así John Cazale se despidió, cantando God bless America, hace veinticinco años.
dieguez, es evidente que, al menos para vos, el cine americano es una fuente de inspiración más prolífica que la realeza europea. como debe ser (espero no ver nunca en este blog una referencia a cierta princesa holando-argentina)
otrosí: para cuándo una reseña biofílmica de ben gazzara?
John Cazale! Se merece al menos “one hit wonder”.
Capo di tutti capi.