Enumeraciones

Leyendo Cómo ser buenos me dí­ cuenta de -o recordé- que me fascina la enumeración como figura retórica, supongo que por los diversos efectos que puede lograr con su sencillez aparente. Pero nada es sencillo: la clave está en encontrar una diversidad de palabras tal que su conjunto produzca algún tipo de sentido y también ordenarlas de acuerdo a cierta musicalidad. Esa es la gracia.

El ejemplo que está por todos lados (todos lados = internet) es el del soneto de Lope de Vega que dice “Desmayarse, atreverse, estar furioso“. Debe haber miles de ejemplos más y alguno podrí­a tomarse el trabajo de enumerarlos (enumerar las enumeraciones). Yo quiero dejar acá tres muy diversas que me vinieron a la cabeza apenas leí la de Hornby.

En primer lugar el cuento Werner, de Leo Maslíah.

Werner era ignorante, inmoral, morboso, sórdido, mentiroso, feo, malpensado, sucio, execrable, pervertido, impuntual, lujurioso, porfiado, haragán, egoísta, académico, desordenado, inhábil, detestable, mezquino, huraño, holgazán, intrigante, creído, lascivo, desatento, inmundo, culturoso, avaro, libertino, altanero, traidor, coqueto, arrogante, soberbio, presuntuoso, insensato, trasnochador, malviviente, vanidoso, antipático, demasiado pagado de sí mismo, torpe, desconfiado, tramposo, estafador, avieso, desabrido, irascible, fatuo, obstinado, vicioso, displicente, mugriento, abstruso, depravado, cruel, chismoso, grosero, despiadado, soez, intrigante, presumido, testarudo, perverso, descarado, tacaño, glotón, vago, informal, quisquilloso, intratable, engreído, malicioso, suspicaz, malcriado, necio, entrometido, jactancioso, fullero, senil, descortés, atolondrado, fanfarrón, insufrible, terco, desleal, inmaduro, ruin, maleducado, simplón, incapaz, desvergonzado, pérfido, fluctuante, cargoso, lerdo, rústico, descocado, receloso, esquivo, hostil, atropellado, enredador, infame, adulador y malhablado. Es una suerte, hija, que no te hayas casado con él.

Después hay una enumeración de fobias en “La parte de los crímenes” de 2666 que es realmente muy divertida y que yo posteé acá cuando la leí hace siete años. (Siete años es mucho tiempo.)

Aunque Maslíah y Bolaño son a su manera graciosos, la tercera es directamene una rutina de stand up. El comediante es Gilbert Gottfried, de mis preferidos.

Por último, el fragmento de Hornby. La narradora describe la dinámica de la amistad entre David, su marido, y Andrew, un amigo de él: los dos tienen cuarenta y pico, un trabajo mediocre en los medios, una novela o un guión que nunca terminan, y pocas cosas les gusta más que juntarse, emborracharse y hablar mal de cada película que se estrena, cada libro nuevo que sale, cada figura pública que se encuentre en el candelero.

Acá una lista de la gente que Andrew y David han considerado hasta la fecha sin talento, sobrevalorada o simplemente pelotuda: Oasis, los Stones, Paul McCartney, John Lennon, Robbie Williams, Kingsley Amis, Martin Amis, Evelyn Waugh, Auberon Waugh, Salman Rushdie, Jeffrey Archer, Tony Blair, Gordon Brown, William Shakespeare (aunque, para ser justos, desprecian sólo las comedias y algunas de sus obras históricas), Charles Dickens, E. M. Forster, Daniel Day-Lewis, los Monty Python, Gore Vidal, John Updike, Thomas Harris, Gabriel García Márquez, Milan Kundera, Damien Hirst, Tracey Emin, Melvyn Bragg, Dennis Bergkamp, David Beckham, Ryan Giggs, Sam Mendes, Anthony Burgess, Virginia Woolf, Michael Nyman, Philip Glass, Steven Spielberg, Leonardo DiCaprio, Ted Hughes, Mark Hughes, Sylvia Plath, Stevie Smith, Maggie Smith, los Smiths, Alan Ayckbourn, Harold Pinter, David Mamet, Tom Stoppard y por supuesto a todos los otros dramaturgos contemporáneos, Garrison Keillor, Sue Lawley, James Naughtie, Jeremy Paxman, Carole King, James Taylor, Kenneth Branagh, Van Morrison, Jim Morrison, Courtney Love, Courteney Cox y todo el elenco de Friends, Ben Elton, Stephen Fry, Andre Agassi, Pete Sampras y todos los tenistas contemporáneos, Monica Seles y todas las tenistas de la historia, Pelé, Maradona, Linford Christie, Maurice Greene (‘¿Cómo puede estar sobrevalorado un velocista que es el más rápido de todos?’, pregunté una vez, desesperadamente, pero no recibí una respuesta satisfactoria), T. S. Eliot y Ezra Pound, Gilbert y Sullivan, Gilbert y George, Ben y Jerry, Powell y Pressburger, Marks y Spencer, los Hermanos Coen, Stevie Wonder, Nicole Farhi y cualquiera que viva de diseñar putos trajes, Naomi Campbell, Kate Moss, Johnny Depp, Stephen Sondheim, Bart Simpson (pero no Homero Simpson), Homero, Virgilio, Coleridge, Keats y todos los poetas románticos, Jane Austen, todas las Brontë, todos los Kennedys, los que hicieron la película Trainspotting, los que hicieron la película Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Madonna, el Papa, cualquiera que haya ido al colegio o a la universidad con ellos y ahora obtenga cierto renombre como periodista, en los medios o las artes, y muchos, muchos otros, tantos, demasiados para mencionarlos acá. De hecho, es más fácil mencionar a la gente de la historia de la humanidad que a los dos les cae bien: Bob Dylan (aunque no recientemente), Graham Greene, Quentin Tarantino y Tony Hancock. No recuerdo a nadie más recibiendo doble pulgar arriba de estos dos guardianes de nuestra cultura.