Puede que haya influido el estado de ánimo dominguero, pero la muerte de Mercedes Sosa me entristeció más que la de ningún otro artista. Es decir: me entristeció de verdad.
Creo que finalmente el sentimiento es puramente egoísta. Muchas de sus canciones me remiten a la infancia y su muerte no es más que otra prueba tangible de que esa época está cada día más lejos. Esa es la gran tragedia.
Su grandeza está ahí, en haber logrado que su muerte sea un poquito la nuestra.
Como dijo la propia Negra cuando se murió Fontanarrosa: estoy sorprendido por el poder de la muerte.
y si, creo que no escucho un disco de MS desde el año… 1988. digamos, pero ese de tapa marrón lo gastamos con mis primos, conocía todas todas todas las letras de memoria… la infancia, cada día más lejos
La tristeza por la muerte de alguien siempre es egoísta porque nos angustia que la persona ya no esté para nosotros, porque al irse, también morimos un poco.
Abrazo Diéguez.
Con Mercedes Sosa fue la primera vez en mi vida que lloré por alguien que no me conoce.
La grandeza de la Negra se contrasta con la bajeza de La Nación, que en vida la criticó a rajatabla y le hizo la vida imposible, pero ahora la elogia para vender más diarios.
Comparto, la Negra me remite irremediablemente a los 80, con un pasacasette pasando una y otra vez un disco en vivo que ya ni sé cuál es.
Desde acá lejos, se siente aún más triste su muerte. Pocas cosas me atan a la idea de “patria”, y ella era parte de eso.
Hay una versión escalofriante en vivo de “Cuando ya me empiece a quedar solo”, interpretada por Mercedes Sosa y Charly García (con la Negra se ponía las pilas). La solían pasar por Telemúsica (una especie de MUSIC21 latino) y era la demostración perfecta de cómo interpretar una canción: hacerla nueva.
Salvo notables excepciones, no me gusta el llamado folklore. Pero cuando, ya casado, venía visitarme mi vieja, que sí le gustaba, me tenía que bancar, cuando era la época, el festival de Cosquín en la TV.
La imagen que me quedó grabada es la de la Sosa, al final de una canción, desesperada y con gestos de asco y desprecio, apartando a los fanáticos que se le iban encima, protegida, claro, por sus guardaespaldas, que les daban con todo.
Como participante en la producción de algunas películas en las que intervino, me queda el recuerdo de una persona a la que lo único que le interesaba el dinero, y que defendía a muerte por encima de todo, lo que consideraba sus derechos. No quiero entrar en detalles, por buen gusto.
La imagen que me queda, pues, no es agradable.
No obstante, debo reconocer que se contrapone a la de algunos de sus colegas, que elogian la ayuda que les brindara en los comienzos de su carrera.
Personalidad contradictoria, al parecer: a veces mezquina, a veces generosa.
Finalmente debo reconocer, a mi pesar, que cantaba como los dioses.
Me extraña, deberías saber que las contradicciones de la Negra me hacen quererla todavía más. Que le haya gustado la guita, el whisky y los autos me acercan muchísimo más a ella.
Por otra parte, no comulgo con esa idea general de que para ser de izquierda hay que comer polenta y viajar en tren.
No, fijate que ni hablé del Mercedes (aunque, admitamos, podría haber sido algo menos ostentoso). A lo que me refiero es a ese evidente desprecio (no me lo contaron, lo vi) por aquellos humildes a los que siempre se preciaba de defender.
Y si, es cierto, es jodido ser de izquierda porque a todos nos gustan las cosas buenas y lindas. Y esas las crea, promueve y fabrica el capitalismo, qué vamos a hjacer…
Ese “no me lo contaron, lo ví” es un clásico de los que se cruzaron un par de veces con un famoso y por un gesto que no les gustó eternizaron en su recuerdo una imagen negativa que luego divulgan para darse aires.
Las decenas de miles de personas que lloramos el domingo, los miles que fueron al Congreso, los cientos que la conocieron, que compartieron escenarios, cenas y whiskys, tenemos una percepción más acabada que la de uno que se la cruzó dos veces y que es tan obtuso como para considerar que no se puede ser de izquierda y manejar un Mercedes.
Pero te contesta la propia Negra, desde el más allá, vía YouTube:
[...] joven, genuina, acompañada de un guitarrista. Le dejamos lugar a cierta tristeza (ver post de Diego) y linkeamos a la infancia linda que está lejos, a las canciones que una tarareaba sin saber muy [...]