El que no llora no mama

Compré una notebook Dell por Internet y me vino con un pixel quemado. Un puntito verde flúo que descubrí recién al segundo día. Dudé sobre si pedir el cambio o no. El puntito estaba en un costado y se veía solamente cuando la pantalla estaba oscura. Pero decidí llamar, porque ese puntito que ahora me parecía inofensivo y casi inexistente se iba a transformar en el testimonio de mi pajerismo si por fiaca no hacía el reclamo.

Llamé al 0800 y me atendió un Hermano Latinoamericano que probablemente estuviera en las oficinas que Dell había situado en algún país tercermundista de bajos salarios.

-Me vino la computadora con un pixel quemado.

-¿De qué tamaño?

-¿Cómo de qué tamaño? Tamaño pixel. Un puntito.

-Con un solo pixel quemado cumple los estándares de calidad. No hacemos cambios por menos de cinco píxeles.

-¿Me estás cargando?

-No, señor.

Corté. Para ese momento, cada vez que miraba la pantalla de la computadora lo único que veía era ese puntito verde flúo. Volví a llamar y usé otra táctica.

-Me vino la computadora con una mancha en la pantalla.

-¿Qué tipo de mancha? ¿Humedad?

-No, no. Se ve solamente cuando prendo la pantalla. Es algo electrónico.

-Tiene que llevar la computadora a un local de Dell para su reparación.

-Pero la pedí por Internet, estoy en Argentina.

-El problema es que tiene que enviar el equipo a los Estados Unidos para su reparación.

-¿Me estás cargando?

-No, señor.

Corté otra vez. Mi vida era un punto verde flúo. Respiré profundo y volví a llamar. Armé un escándalo, grité e insulté, y finalmente me pidieron que les envíe una foto del problema. Logré sacar un par, las mandé, y me prometieron que me iban a mandar otra nueva.

Un mes y medio después me llegó la nueva compu. Me la dieron contra entrega de la vieja del puntito verde flúo. No me puedo quejar, pero qué hijos de puta los dos que me atendieron primero. Sobre todo ese que me dijo que por menos de cinco píxeles quemados no me la cambiaban. Deben estar entrenados para fletar boludos.