Cuando la limosna es grande…

Aviso: voy a escribir esto sin saber demasiado sobre el mini recital que Charly dio frente a la Basílica de Luján. Solamente escuché algún comentario en los pasillos del BAFICI. Es como estar en una cueva repleta de zombies que echan a rodar rumores diversos sobre lo que pasa “afuera”.

Hecha la aclaración, esto es lo que yo pienso: todos elogian a Palito Ortega, pero con toda esta cuestión, él es el que más gana. Hasta ayer era un hijo de puta, que había hecho películas bancadas por los milicos, totalmente fascistas, que era un cantautor mediocre, que la levantó con pala gracias a una canción que dice “la felicidá lá lá lá lá / de sentir amor-or-or-or-or”, que se hizo político y terminó su carrera llorando en el living de Susana.

Ahora tiene el privilegio de vivir con un genio de la música (algo que él no es), con un tipo que mientras él cantaba “me gusta el mar / tengo alma de navegante”, estaba cantando “cuando la lluvia de gas y alquitrán / cubra tu cuerpo podrido”, ahora puede charlar con él todos los días, seguramente aprender de él, quizás hasta ganar plata y hacer negocios. Y para colmo, queda como su salvador, su mecenas, su Mesías.

Veo este raíd mediático, las fotos rodeado del Clan Ortega (aunque hoy a eso de las ocho, Luis Ortega estaba en el BAFICI), y siento como si lo tuvieran secuestrado, como si le estuvieran lavando la cabeza. Me da mucho miedo.

Es una inquietud. Quizás mi miedo sea infundado y en cinco años Charly grabe su mejor disco. Ojalá. De todas formas no cambiaría esta verdad absoluta: con todo esto, el que sale ganando es Palito.