Los premios

Leyendo el diario de Bioy sobre su amigo Borges, me vino a la cabeza este post de Quintín sobre los entretelones de un premio literario. Es que Bioy y Borges fueron jurados de varios premios, y en el libro se comentan en varias oportunidades los chismes sobre estos concursos. Claro que en el texto de Quintín no sabemos quiénes fueron los protagonistas (ni siquiera cuál fue el concurso). Jorge Rial es mucho mejor a la hora de tirar sus célebres “enigmáticos”: sabe decir de quién se trata sin dar los nombres. (Aunque quizás los que estén inmersos en el mundillo literario le hayan podido conferir alguna identidad a las letras de Quintín.)

Pero Bioy está más allá del bien y del mal, y -sobre todo- los protagonistas ya están muertos. Por eso cuenta en su diario una anécdota deliciosa sobre un premio al mejor “poema sobre la patria” organizado por el diario Clarín en 1960. El involuntario protagonista es el poeta Ricardo Molinari, miembro del jurado junto con Borges.

Viernes, 6 de mayo. Come en casa Borges. Habla de Molinari, que está con él en el jurado de poemas del concurso de Clarín: «Hay que desconfiarle. Es tonto para escribir, pero muy astuto para desempeñarse en un jurado. Se pasó la vida haciendo estas cosas». Me lee absurdos poemas de uno de los manuscritos, señalado como bueno por Molinari. Después dice que tal vez votará por uno que leyó en estos días: «Los temas son convencionales, pero la versificación es correcta. Algunos sonetos podrían ser de Lugones, pero más mansos… Los otros poetas no valen nada, absolutamente nada». Parodia versos.

Miércoles, 11 de mayo. Dice que mañana, en la reunión del jurado de Clarín, deberá discutir con Molinari y que tiene pereza: «De todos modos, prefiero a Molinari y no a González Lanuza. Molinari sabe que estamos peleados y trata de hablar poco conmigo; pero González Lanuza finge no saberlo, y me abraza y me llama Georgie».

Domingo, 15 de mayo. Habla de su reunión de mañana, con los demás jurados del premio de Clarín: «Quién sabe qué prepara Molinari. Es vengativo, taimado, envidioso, deshonesto. Parece que el autor del poema cordobés que más nos gusta es Vocos Lescano. Molinari no quiere premiarlo porque una vez Vocos le echó en cara el haber llevado a la comisión de la SADE a ese compadrito de Aráoz de Lamadrid. Además, Molinari no quiere premiar un poema antiperonista. Al ver la patria deshecha, el poeta dice que está seguro de que vendrá otro día glorioso como el de la Revolución Libertadora, aunque tal vez él no lo verá… Mucho me temo que Molinari trate de asustar a Galtier, que trabaja en Clarín, sobre los peligros para el diario de que premie a un poema tan abiertamente antiperonista».

Viernes, 10 de junio. Comida en Baiardino, en honor de Vocos Lescano, Premio Clarín al mejor poema sobre la patria (cincuenta mil pesos). González Lanuza se acerca afectuosamente a Borges y sonriendo le dice: «¿Cómo te va, Georgie?». Éste contesta: «Bien», y se vuelve, le da la espalda, habla con Clemente y otros. El vicepresidente de la compañía Esso, en su discurso, galano y bobo, elogia al poeta en general y olvida al concreto Vocos. Éste habla. Al principio, pienso: «Tomó el premio en serio; se la pilló». En efecto, nos dice que el poeta no es ni mejor ni peor que los otros hombres, que trabaja en una oficina, que va al mercado, que regatea los precios y que en su casa, a donde llega cansado, procura componer sus poemas. Quienes lo escuchan son compañeros de la Esso y unos cuantos escritores. (Los compañeros de la Esso son idénticos al poeta descrito por Vocos, minus la excelsa composición de poemas.) No me parece atinado mostrarse como el gran hombre sencillo pero, por un mal camino, llega a un resultado mejor: dice que para componer versos, buenos o malos, ha dejado de hacer, de ver, una montaña de cosas, y que si nosotros le preguntamos ahora si está feliz, nos dirá que sí, que volvería a dejar de hacer esa montaña de cosas, con tal de componer sus versos, buenos o malos. Luego, con exaltación, sin monotonía, lee su largo poema (Canto a la Argentina), que tiene empuje, demasiadas dulzuras y alguna que otra felicidad.

Sábado, 26 de noviembre. Cuenta Borges el triste caso de Molinari. Estando en el jurado de Clarín, Molinari no quería votar por el poema de Vocos Lescano, partidario de la Revolución Libertadora. Finalmente, a regañadientes, para no hacerse de enemigos mostrándose en disidencia y solo, votó por Vocos. Ahora, los de Clarín, enojados porque el jurado no les hizo el juego de votar a algún vate del integracionismo, no pagan al jurado. El pobre Molinari tiene que protestar contra la gente que piensa como él, es mártir de la causa de la que abomina.