Bafici – Día 4

April 14th, 2008 by Dieguez Leave a reply »

Los paranoicos, de Gabriel Medina (Argentina) [Selección Oficial Internacional]
Tenía muchas ganas de ver esta película, porque entrevisté al director y me la vendió muy bien. El protagonista es Luciano Gauna (Daniel Hendler), un treinteañero loser que se la pasa fumando porro en su casa, trabaja animando fiestas infantiles con su amigo Sherman, y nunca puede terminar el bendito guión de la película que sueña con filmar.

Hasta que un día llega de visita Manuel, su mejor amigo de la adolescencia, que se fue a vivir a España y al que le va muy bien escribiendo y dirigiendo una serie de televisión que se llama “Los paranoicos”. Para colmo, en esa serie hay un personaje que se llama Luciano Gauna, y está inspirado en él.

Era obvio que iba a pasar. La película no estuvo a la altura de mis expectativas. Pero tiene muchas virtudes: momentos divertidos, una idea sólida e inteligente y buenas actuaciones en general (está Jazmín Stuart y, una sorpresa, la chica de TyC Sports, Verónica Perdomo, hace y bastante bien un pequeño papel). También tiene diversas citas al cine nacional (y acá corre lo mismo que dije sobre las citas de Takashi Miike), como por ejemplo Dody, el guionista al que llama para pedirle consejo, es Dody Scheuer, conocido “maestro de guionistas”. Y algunos dicen que el personaje del amigo exitoso es Damián Szifrón, que también triunfó (aunque no en España) con una serie, pero que se llamaba “Los simuladores”. Medina fue asistente de dirección de El fondo del mar y es amigo de Szifrón.

Pero en fin, El fondo del mar tampoco me parece una gran película (debería volver a verla), pero Tiempo de valientes sí. Así que espero ansioso las próximas películas de este pibe Gabriel Medina.

Si les tentó pueden verla el lunes 14 a las 17.45 en el Teatro 25 de Mayo

Aunque sepan que se va a estrenar y que lo ideal es que vayan el primer fin de semana después del estreno. Poquísimas películas argentinas duran más de dos semanas en los cines.

A la salida de Los paranoicos vamos con Bernárdez y Carolina Konstantinovsky a almorzar a La Diosa Hermosa, pero antes nos cruzamos con los amigos (de ellos) Quintín y Flavia. Mientras Flavia saca fotos, Quintín pregunta si alguno vio algo. Le comento The Sun and the Moon y me dice que tiene el DVD pero que le recomendaron verla en el cine, aunque teme que el cansancio de ver muchas películas por día le complique el mantenerse despierto con un filme tan experimental. Le doy el dato de que dura sesenta minutos y le cambia la cara.

En el templo peruano en el corazón del Abasto pedimos unas papas a la huancaína y yo particularmente un arroz chaufa con carne. Comí como un cosaco y salió muy barato. Puede ser una opción, aunque la plata que ahorro ahora la voy a tener que usar para comprar un hígado en el mercado negro.

Taxi a la Alianza.

Over Here, de Jon Jost (EE.UU.) [Panorama / Trayectorias]
La sinopsis de esta película empieza diciendo: “En 1965, Jon Jost fue condenado a prisión durante dos años por haberse resistido a participar de la Guerra de Vietnam. Es claro que es una de las personas con más altura ideológica para desarrollar una mirada sobre la situación actual del trauma nacional de la guerra de Irak.”

El protagonista es un pibe que vuelve de la guerra con secuela psicológicas, entonces yo me puedo poner jodido y decir que para mostrar el drama de los veteranos, más altura ideológica tendría si hubiera ido a Vietnam: así habría sabido lo que se siente. Pero no, Jon Jost es un “artista”, entonces hace un filme experimental al mango que, en el fondo, no desarrolla ninguna mirada sobre la guerra de Irak porque está preocupado por cuántos minutos deja el plano de la cara de múltiples lamentos de Jason, cuánto grano le pone a la imagen, si divide la pantalla en tres cuadrados y de qué tamaño, etc.

Al final, como se ve que el tipo quería “decir cosas” pero no supo como, o no quedó muy seguro de que se fueran a entender, puso un texto que dice “En 2003 Bush atacó Irak con la mentira de que allí había armas de destrucción masiva, etc, etc” y termina con un tono de barricada: “Bush, Dick Cheney y Condoleezza Rice deberían ser juzgados por genocidio, etc”.

La necesidad de poner este texto desnuda el problema de base de esta película, que voy a resumir con una afirmación temeraria de la que probablemente reniegue en algún momento: las obras experimentales pueden estimular reflexiones estéticas, tal vez filosóficas, pero muy difícilmente políticas. Y acá me arrepiento un poco de haberle pegado tanto a Redacted. Podrá ser una película superflua, como dije, pero a la salida del cine provoca la discusión. Salís de ver Over Here, y en todo caso lo que se puede debatir es qué quiso decir con cada plano, es decir, se discutirá sobre la estética de la película y no sobre el conflicto en Irak. Lo que tampoco estaría mal, ojo, pero a las claras no fue la intención del director, y por eso se vio en la obligación de incluir su “opinión” al final.

Repite el lunes 14 a las 11.00 en el Hoyts 11.

Ballast, de Lance Hammer (EE.UU.) [Selección Oficial Internacional]
Voy caminando al Atlas Santa Fé para digerir el chaufa de carne del mediodía, y en el camino compro la Barcelona. Adentro, una parodia de los afiches del BAFICI (“Ya viste a Tarantino. Vení a ver lo nuevo.”), que dice “Ya te dormiste con Kiarostami. Vení a dormirte con lo nuevo.”

Como si fuera una intriga de predestinación, empieza Ballast y empiezo a cabecear. No es culpa de la película, aparentemente el sopor de Over Here me empezó a hacer efecto ahora, y el chaufa de carne colabora. De todos modos no me duermo, aunque veo la película en un estado de semi vigilia que me impide disfrutarla por completo.

Transcurre en el sur de los Estados Unidos, en un ambiente faulkneriano. Un hombre se suicida y eso modificará la relación entre su hermano gemelo, y la ex mujer y el hijo de ese hombre. Actores no profesionales, cámara en mano, mucho corte, como Cassavetes pero con bastante menos diálogo.

Lamentablemente fue la última proyección.

The Walker, de Paul Schrader (EE.UU. / Reino Unido) [Panorama / Trayectorias]
Pero antes de la fiesta yo tenía una última película, o sea una última chance para ver algo bien groso que salvara el día (Los paranoicos me había dejado un regusto de decepción, pero con el tiempo sé que me va a gustar cada vez más en la memoria).

Cuando elegí esta película lo hice por Schrader, un tipo de segunda línea de la generación del New Hollywood de los ’70, básicamente conocido por haber escrito junto con Scorsese nada menos que Toro salvaje y Taxi Driver, pero que también había dirigido varias películas. Mientras esperaba en la cola recordé que había visto hacía no tanto su película Auto Focus y me había parecido bastante mala. Tarde.

Decir que Woody Harrelson salva la película puede sonar exagerado, porque no sé si la llega a salvar. Pero su trabajo y, sobre todo, su personaje son geniales: hace de Carter Page III, un tipo que trabaja de lo que se llama “walker”, o sea una especie de “damo de compañía” de señoras de la alta sociedad. Mujeres de políticos, de diplomáticos o de magnates. Carter Page tiene una onda Oscar Wilde (es gay y tira oneliners ácidos).

La trama arranca cuando hay un crimen y Lynn Lockner (Kristin Scott Thomas), que es la mujer de un senador, encuentra el cadáver. Como no quiere quedar envuelta en la historia, Carter la cubre y termina envuelto él. La gracia está en los diálogos punzantes, en la pintura del ambiente hipócrita de los políticos y sus mujeres, en los comentarios sarcásticos sobre políticos de la vida real y en la profundidad del personaje de Carter: un tipo que labura de ser amable, elegante y buen conversador, hijo a su vez de un político brillante y corrupto, ya muerto.

El problema es que la historia es débil, parece sólo una excusa para mostrar personajes y diálogos muchas veces brillantes, interpretados por una verdadera selección de actores: Lily Tomlin, Lauren Bacall, Willem Dafoe y Ned Beatty, entre otros. Y además es todo tan convencional que no parece pertenecer del todo al Bafici.

Los primeros cuarenta minutos se disfrutan bastante. Fue la última proyección.

Después de eso, sí, a la fiesta en Big One. Empanadas del Gourmet, cerveza y mucha gente. Llegué a casa a las siete de la mañana, y por eso todas las crónicas se están atrasando. Pero necesitaba un descanso.

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2 comments

  1. Manu says:

    Es complicado el tema de la estetización en el cine político, pero me parece que estás siendo muy taxativo. ¿Te parece que la preocupación estética se contradice con las posibilidades de desarrollar una posición o de generar argumentos inteligentes?
    En todo caso, el problema es que es muy difícil y poco usual la posibilidad de una estetización que sea fiel a una posición polìtica. Pero creo que es evidente que las elecciones estéticas son, aunque más implicitamente, mensajes políticos tan importantes como el texto. Y que en todo caso, en la peli de Jon Jost (que no vi), este cuidado experimental puede estar, sí, desarrollando una mirada sobre Irak, aunque diametralmente opuesta a lo que sería la intención del director.

  2. alesita says:

    a mi me encanto los paranoicos. bueno, tambien, tengo un pequeño fetiche con daniel hendler, excepto por esa porqueria que hizo en canal 11. pero en fin, de algo tendria que vivir. (?)

    a mi me encanto la parte donde juegan con la playstation, existe el personaje “gabriel medina” y creo que hay un par mas de nombres mas del staff :P

    y el final tambien me gusto mucho.

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