Ni siquiera puedo comer un bife y sentirme bien

Estoy angustiado.

El otro día discutí feo con una amiga sobre el tema del campo. Ella es trabajadora social en Salta y, claro, me corrió por izquierda. Leo los comentarios de los lectores de La Nación (deporte de riesgo) y me doy cuenta de que es muy difícil estar en contra de los Kirchner sin caer automáticamente en el grupo de los hijos de puta.

Pero del otro lado están esos pelotudos que dicen con ironía que los caceroleros empuñan sus ollas Essen (el nuevo lugar común). Lo único que hacen es repetir y hacer propia la idea de Cristina en su primer discurso: “Son los piquetes de la abundancia”. Entonces yo me pregunto: ¿hay que ser pobre para protestar? ¿Sólo por hambre se puede protestar? ¿La Plaza es de Evita y de Perón? De esto último estoy seguro que no: la plaza es de todos, incluso de los hijos de puta. (Aunque sí es una buena oportunidad para decirles a esos hijos de puta “¿vieron, forros, que cortar una ruta es la única forma que hay para que alguien te de bola en tus reclamos?”)

Si uno critica al peronismo, es un gorila, con todo lo que eso conlleva ideológicamente (desprecio hacia las clases bajas, etc). Pero esto es lo que yo creo es lo peor del peronismo. Es una mafia bananera y criminal, pero con un discurso de izquierda. Entonces si estás en contra, sos un facho o un gorila.

¿Qué significa redistribución de la riqueza? Yo de economía sé tan poco como los propios economistas, pero me imagino que se trata de sacarles a los que más tienen, para darles a los que menos tienen. Todo este kilombo es porque Cristina dispuso unas medidas para sacarles a los que más tienen. ¿Alguien escuchó cuáles son las medidas que dispondrá para darles eso a los que menos tienen? Yo tampoco.

Update: Caparrós vuelve a dar en el clavo.