Desconfíe del prójimo

Línea D, estación Tribunales, doce del mediodía, se escucha por los altoparlantes:

“Damas y caballeros, les habla el conductor. Cuiden sus efectos personales porque hay punguistas en la formación.”

Nos llevamos las manos a los bolsillos, bolsos y carteras, y miramos la cara del de al lado con desconfianza y sospecha. Vos tenés cara de punguista, salí de acá.

Primero me causó mucha gracia y después me pareció que ya lo había escuchado, o más bien leído en algún lado. Parece que la costumbre viene de hace rato