En el maremágnum de las películas y series de TV del año pasado hay dos momentos lejanos que se corresponden, que se relacionan. El primero pertenece a un episodio de Curb Your Enthusiasm, el segundo es un breve diálogo hacia el comienzo de la película Moneyball.

En Curb Your Enthusiasm, Larry y Jeff conocen a un inventor que les pide financiamiento. No saben si confiar en él hasta que conocen a su novia, que es muy fea. “Es inteligente, es atractivo, podría tener a cualquier mujer pero la eligió a ella. Es un tipo íntegro”, concluye Larry y le firma el cheque.
Su contador le advierte que no es una buena inversión y Larry duda hasta que, otra vez, conoce a su mujer: “Es muy hermosa, no me gusta lo que dice eso de vos. Dice que sos un hombre muy superficial”.
El segundo momento está en una escena temprana de Moneyball que resume los vicios del viejo sistema de elección de jugadores de béisbol que pronto será reemplazado por otro más científico y relacionado con las estadísticas. Pero en esta escena está Billy, el manager de los Oakland Athletics, con sus viejos scouts anticuados y mascadores de tabaco, que discuten con argumentos arbitrarios que contrastarán con los más científicos y mensurables que traerá Peter Brand.
Billy está callado y escucha la discusión. Uno propone a un tal Pérez y otro lo objeta: “Tiene una novia fea. Una novia fea significa que no tiene confianza”.
Esta idea la resumió Carolina Aguirre en un tuit: “Uno es lo que se coge“. Y esa es una verdad brutal que no se puede discutir.