Joe Christmas & Joanna Burden

Una noche de septiembre, cuando regresó a su cabaña, se detuvo en el umbral, con un pie en el aire, totalmente estupefacto. Sentada en el catre, la mujer lo miraba. Tenía la cabeza descubierta. Era la primera vez que él la veía con la cabeza descubierta, aunque había sentido, en la oscuridad de la almohada, el blando abandono de su cabellera todavía en orden. Pero nunca había visto sus cabellos y ahora los miraba fijamente. Y, de pronto, cuando ella se iba a mover, se dijo a sí mismo: “Ella trata Yo creía que lo tenía algo gris Ella trata de ser mujer, pero no sabe cómo hacerlo.” Pensando, comprendiendo Ha venido a hablarme. Dos horas después, la mujer hablaba todavía, sentada junto a él en el catre, en la cabaña, oscura ahora. Le dijo que tenía cuarenta y un años, que había nacido allí, en la casa, y que siempre había vivido en ella. Que nunca había estado más de seis meses fuera de Jefferson, y que, cuando había estado fuera, en intervalos muy alejados entre sí, sus ausencias siempre habían estado llenas de nostalgia de las tablas y de los clavos, de la tierra, de los árboles, de los matorrales que constituían aquel lugar que, para ella y para su familia, era una tierra extraña. Cuando hablaba, como lo hacía ahora, al cabo de cuarenta años, por debajo de las consonantes arrastradas y de las vocales llanas del país a donde el destino la había llevado, el acento de New England se percibía tan claramente como en los miembros de la familia que nunca habían salido de New Hampshire y a los que quizá no había visto más de tres veces en cuarenta años. Sentado junto a la mujer, sobre la cama en sombras, mientras la luz se extinguía, mientras la voz de la mujer, con su acento sin origen, fluía regular, interminable, timbrada casi como una voz de hombre, Christmas pensaba “Es como las demás. Es igual que tengan diecisiete o cuarenta y siete, el día que se deciden a entregarse por completo, siempre lo hacen con palabras.”

Luz de agosto, William Faulkner, 1932

¡Estafen!

Con esta cantinela de las AFJP, parece que se viene un lindo quilombo parecido al del campo. Ya vi grupos de Facebook, cadenas de mails y todas esas pelotudeces tan irritantes. Parafraseando a Diego Capusotto: antes tomaban un cuartel, ahora crean grupos de Facebook.

Pero más allá de eso, lo que ocurre es asombroso. Nunca quedó tan claro como ahora. Lo que ocurre es esto: la gente prefiere ser estafada por un privado antes que por el Estado. No logro entender por qué, pero parece que así es nomás.

Update: Caparrós siempre tiene razón.

¡Varsky traidor! (edición definitiva)

… pero como no todos los que comentan son tontos, ahí está el amigo Manuel, que en un viejo post provee un link útil. Reproduzco ese post, ahora con links:

“No tengo ganas de buscar los videos porque no creo que los vaya a encontrar, pero algún programa onda TVR de estos que abundan debería mostrar un segmento de El Rayo, creo que de la época en que lo conducía Dolores Barreiro, en donde Juan Pablo Varsky decía que lo habían echado de McDonald’s por regalarles los Big Macs que sobraban a los chicos de la calle; y después pegarlo con la publicidad de esa misma casa de comidas rápidas en donde Varsky dice ‘fue mi primer trabajo‘, como orgulloso por eso, en una maniobra clara de limpiar la imagen de ‘pelotudo’ que tiene un empleado de McDonald’s.”

Sigo sin encontrar el video de la publicidad.

Que te folle un pez II

Está claro que el lenguaje es arbitrario y que hay palabras que se usan en otros países de habla hispana que nos suenan ridículas porque nosotros nos manejamos con el dialecto rioplatense y estamos acostumbrados a él.

Haciendo esta salvedad… no es serio un país en el que “goleador” se dice “pichichi”.

Por extensión, los argentinos que dicen la palabra “pichichi” con la intención de ser cool, están en lo más bajo de mi escala personal de idiotas.

Dieguez’ pick

Acaba de terminar el segundo capítulo de Todos contra Juan.

Es impecable.

Siempre fantaseé con una Seinfeld argentina y Todos contra Juan es eso. Y le da el piné para la comparación.

Altamente recomendable.

(Martes, 22.30, América TV)

Update: como la grilla de televisión es cosa del siglo pasado, acá va el link de donde descargar la serie para que la puedan ver cuando les pinte.