La soledad

“Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de las gentes sociables; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello: la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.”

La muerte en Venecia, Thomas Mann (1912)

Eating babies & selling fucks

Probablemente este hostel en Cafayate sea una especie de receptáculo cósmico de libros perdidos, aunque saquémonos las caretas: soy un vulgar ladrón, y el hecho de que sea libros y no bancos lo que robo no me hace un personaje más romántico, sino simplemente más cagón.

El atenuante es que ambos libros no se consiguen en Buenos Aires. Esta vez fue Napalm & Silly Putty, recopilación de monólogos de George Carlin.

“I don’t understand why prostitution is illegal. Selling is legal, fucking is legal. So, why isn’t it legal to sell fucking? Why should it be illegal to sell something that’s legal to give away? I can’t follow the logic. Of all the things you can do to a person, giving them an orgasm is hardly the worst. In the army they give you a medal for killing people; in civilian life you go to jail for giving them orgasms. Am I missing something?”

“The story is that if you’re condemned to death they have to give you one last meal of your choice. What is that all about? A group of people plans to kill you, so they want you to eat something you like? Is it a joke? Do they think the food part will take your mind off the dying part? Or do they just prefer to kill you when you’re coming off a peak experience and full of positive energy?

I’m not sure what kind of sick game is going on, but what the hell, you might as well play along. Have a little fun; order a Happy Meal. Tell ‘em you want to go to Hooter’s and eat on the patio.

Inform them you’ve converted to a religion that embraces cannibalism, and you’d like to eat a baby. With a small salad.”

Separatistas de café

Recuerdo una conversación (casi discusión) que tuve en Valencia con el mozo de un bar, porque lo escuché hablando en catalán y le dije:

-¿Acá en Valencia también hablan catalán? ¡No sabía!

-No, qué va. Esto no es catalán, esto es valenciano.

-Pero es igual al catalán.

-Pero es valenciano.

Yo estaba con alguna cerveza de más, y aparte el mozo minutos antes había hablado pestes del Burrito Ortega (era la época que jugaba en el Valencia, con más pena que gloria), y quizás por eso me emperré y decidí llegar hasta las últimas consecuencias:

-¿Y cómo se dice “cigarro” en valenciano?

-Cigar.

-¿No ves? ¡En catalán también! ¿Y “por favor” cómo se dice?

-Se dice “per favor”, ¡pero esto es valenciano, coño!

El otro día acá en Salta tuve una charla -mucho más amable, pero del mismo tenor- con Lewis, un galés de Newport. Le pregunté:

-¿Y cómo es? ¿Gales es parte de Inglaterra o es un país completamente separado?

-No, es otro país. Es como Bolivia y Argentina, son dos países aunque estén en el mismo continente.

-Ok, pero ustedes también tienen la libra, igual que en Inglaterra.

-Bueno, sí -concedió Lewis-, pero sólo eso.

-Ajá. ¿Y quién es su presidente?

-Bueno… eh… Tony Blair.