Monthly Archives: October 2006
Barras
Excelente esta nota sobre los barrabravas, más que nada por los nombres y apodos. Éste es mi top five:
Tyson Ibáñez
El Negro Café
El Cabezón Omar
Pablo Álvarez alias Bebote
El Gordo Papufa
Mención aparte para El Papa, de la barra de Argentinos, que trabaja en… ¡la Guardia Urbana!
It’s outrageous, egregious, preposterous!
Este caso es para Jackie Chiles.
Si Bioy lo dice…
“Muchos opinan que la inteligencia es un estorbo para la felicidad. El verdadero estorbo es la imaginación.”
Judíos en el espacio
Salí del shopping Abasto, bajé las escaleras que dan a la calle Agüero, y un judío ortodoxo me preguntó:
-¿Sos judío?
-Si -atiné a contestarle. Ahí vi que estaba con otros dos tipos de barba y sombrero.
-¿Querés rezar una brajá?
Lo miré de pies a cabeza. En una mano sostenía una especie de ramita, y en la otra una especie de limón.
-Mirá, no soy religioso.
-No importa, con más razón -me dijo y me dio la rama-. Repetí conmigo.
-¡La kipá! -se acercó presuroso otro, y me puso de prepo el gorrito.
-Baruj…
“¡Qué garrón!”, pensé yo. “Ya no tengo escapatoria. No se puede abortar una oración, es como abrir la puerta con el ascensor en movimiento, como apagar la computadora sin apagar el Windows.”
-Baruj… -repetí.
-Atá…
-Si, si. Baruj atá adonai… -dije yo, indicándole con la ramita que se apure.
Terminamos el rezo, me dijo que agarre la especie de limón con la otra mano, me ponga ambas manos cerca del corazón, y piense un deseo. Ahí se me iluminaron los ojos. Si me decía que la cosa venía con deseo, yo agarraba viaje de entrada.
Pedí mi deseo (no fue “la paz mundial”) y le dije a mi nuevo amigo:
-¿Si no se cumple a quién le reclamo?
El tipo me contestó con una carcajada, me dio unos folletos y se alejó.
Mi barrio produce vómitos en el globo ocular
Hace unos meses hubo un tiroteo en la puerta de mi casa en pleno mediodía.
En la esquina frente a mi departamento (la que se vería desde donde estoy sentado ahora, si estuvieran levantadas las persianas) hay una sucursal abandonada del Banco Patricios. Como es la única porción de vereda que no tiene dueño, todos los vecinos dejan la basura ahí; tipo seis de la tarde, ya hay una montaña de bolsas (literalmente, me llega al cuello), y tipo ocho, ya los cartoneros se hicieron un festín y dejaron toda la porquería desperdigada casi hasta mitad de la calle. El camión de Cliba se queda todas las noches como media hora limpiando la esquina, tarea que incluye una manguera a presión. De todas formas esa esquina está podrida, toda podrida. Y las ratas que debe haber en ese banco… otra que el ex-directorio.
A la noche, después del ruido insoportable del camión de Cliba, pasan muchas cosas. Peleas hay todos los días: una madrugada bajé a comprar cerveza y se me vino encima un malón perseguido por otro, bajo lluvia de botellas de vidrio. Los tiros son cosas de todas las semanas (por eso me sorprendí cuando se tirotearon al mediodía; no por los tiros, por la hora). Una vez, incluso, escuché una frenada, un tiro, y a una futura entrevistada de programa de Rolando Graña que gritaba: “¿Qué te hicieron, Martín? ¿Qué te hicieron?”. (lo confirmé con mi portero)
En la esquina de mi casa chocan autos cada quince días. Una vez ví a un automovilista medio patovica (o skinhead, que para mi es lo mismo) totalmente sacado luego de que otro le chocara el auto. Se bajó como una bala y le destrozó la ventana (y la cabeza) al otro tipo con una patada voladora. Lo vi desde la ventana de la cocina. El 64 nunca estuvo envuelto en un choque, pero es cuestión de tiempo, y ahí te quiero ver.
Pero hay noches en que no suenan gritos, ni balas, ni frenadas, ni choques, ni nada. Hoy, por ejemplo: son las 3 y media, y no puedo dormir porque se escucha, persistente, la alarma de un auto, a menos de una cuadra.
Homenaje al barrio de Abasto, una de Leo Maslíah.
No smoking
Soy ex-fumador, y me resulta inevitable estar a favor de la ley anti tabaco.
