You’re no fun anymore

¿Qué onda los que dicen “cuac” después de un chiste malo? ¿No pueden ahorrarse el “cuac” y también el chiste malo? Es como una licencia, un vía libre para decir impunemente cualquier huevada con pretensiones humorísticas. Si uno dice un chiste malo y nadie se ríe, queda como un boludo. En cambio, si uno dice un chiste malo seguido por un “cuac”, queda como una persona con sentido del humor, que dijo una estupidez adrede porque sabe que cuando se le antoje puede decir un chiste realmente bueno que provoque risas espontáneas en los interlocutores. Sólo que no lo hace por desidia, porque no tiene la menor intención de hacer feliz a los demás con sus ocurrencias.

Creo que cuando erradiquemos el “cuac” de nuestro vocabulario, el IQ promedio de la Argentina va a subir algunas décimas.

Live from Ireland

MaRiA says:
sonie con vos!!

Dieguez says:
jajajaja… era un sueño o una pesadilla?

MaRiA says:
no se!!

MaRiA says:
era muuyy raro

MaRiA says:
lo unico que me acuerdo es que habia otras dimensiones, creo que era en 4 D

MaRiA says:
hoy!

Dieguez says:
nena, vengo de Club 69 y estoy muy peposo, mirá lo que me estás diciendo!!!!

MaRiA says:
jajaja!!!

MaRiA says:
viste!!

MaRiA says:
por eso debo haber soniado asi!!

MaRiA says:
jaja

Dieguez says:
vos te acabás de levantar??? o sea que mientras vos soñabas conmigo en 4D, yo estaba peposo en Club 69???

Dieguez says:
groso!!!!!

MaRiA says:
si!!!

MaRiA says:
estoy en irlanda! Aparte!! Ja!

¿Cómo entran seis millones de judíos en un Fiat 600?

Ayer se inauguró en Teherán una exhibición de caricaturas sobre el Holocausto. Es en respuesta a los famosos dibujos de Mahoma que publicó un diario danés y que tanto escándalo causaron en el mundo musulmán.

A simple vista podría parecer una provocación, y sin embargo estoy a favor tanto de las caricaturas sobre Mahoma, como de las caricaturas sobre el Holocausto. La razón es muy simple: prefiero que se haga humor con el Holocausto, antes de que -como afirmó el presidente iraní- se diga que el Holocausto no existió.

Hacer humor con la muerte es una forma de ayudarnos a aceptarla y, de alguna manera, conjurarla. Hacer humor con el Holocausto no es inmoral, lo inmoral es negarlo.

Eso sí: teniendo en cuenta el sentido del humor musulmán, los chistes deben ser malísimos.

Hipócrates se la come, Harold Shipman se la da

Nunca les hablé de mi médico clínico.

Es un ex-alcohólico que fuma en el consultorio. La primera vez que fui, durante el interrogatorio inicial, me preguntó:

-¿Fumás?

-Sí -le contesté, porque en esa época fumaba.

-Como el doctor -me dijo con una sonrisa y una mirada que podríamos traducir así: “Como yo fumo como un escuerzo no te voy a sermonear respecto de los peligros del cigarrillo. Vos y yo sabemos que hace mal y que mejor sería no fumar. Pero bueh, qué se le va a hacer, está bueno fumar. Algún día dejaremos.”

Hoy fui para hacerme un chequeo general y, mientras me escribía las recetas para los estudios, le dije:

-Poné HIV.

-¿Estás garchando sin forro?

-No -le contesté-. Pero viste cómo es esto. Cuando llueve, aunque salgas con paraguas un poquito te mojás.

-Sí. Qué lindo que es garchar. YO me tendría que hacer un HIV, estoy garchando sin forro que da calambre. ¿Placa de tórax te hiciste el año pasado?

-Creo que sí, no me acuerdo. Pero poneme placa de tórax, total.

-No, es que los rayos mucho no me gustan.

-¿Por? ¿Hacen mal?

-Sí, papá. Te dan leucemia.

Mientras yo me preguntaba de qué prefería morirme, si de leucemia, o de un cáncer de pulmón detectado tardíamente, el doctor se prendió un pucho y eligió por mi: selló la receta para el radiólogo y a la mierda.

Porque para eso están los médicos: para decidir de qué manera moriremos sus pacientes.