It’s a Wonderful Life!

Veo los 101 Biggest Celebrity Oops, y hay un apartado sobre las modelos que se caen mientras desfilan, con porrazos memorables de minas como Naomi Campbell. Entonces, una periodista de espectáculos absolutamente bífida dice:

“Cada vez que una modelo se cae, un angel recibe sus alas.”

Words… Words…

En un avance del programa Doble vida, vi una escena en la que Agustina Lecouna está tirada sobre una cama y le dice al personaje de Gonzalo Valenzuela:

“Quiero… que… vengas… y… me… hagas el amor.”

¿Qué? Lo menos que uno esperaba era un “Quiero que vengas y me cojas”, como mínimo.

En ese programa se la pasan cogiendo, con muy poca ropa, pero está prohibido decir “coger”.

¿Quién dijo que una imagen vale más que mil palabras? Este es un ejemplo de que no, de que a veces una palabra vale más que mil imagenes.

Delegado sindical

Escena de Buenos muchachos.

En la primera cita de Henry y Karen, él la lleva a una especie de café concert. Un excelente plano secuencia de tres minutos nos muestra (a los espectadores, pero también a Karen) toda la influencia de Henry. Le deja el coche a alguien para que se lo cuide en lugar de meterlo en un garage, entra por una puerta del costado sin hacer cola, conoce a todo el mundo, cuando lo ven llegar le ponen una mesa especial en la mejor ubicación y los de la mesa de al lado lo invitan unos tragos. Karen, impresionadísima por el poder de Henry, le pregunta:

Karen: -What do you do?

Henry: -I’m in construction.

Karen (acariciándole las manos): -They don’t feel like you’re in construction.

Henry: -I’m a union delegate.

Zaparrastrosos en la FUC

En el último número de la revista El Amante, hay una nota excelente de Natalí Schejtman sobre la FUC.

Schejtman entrevista a unas alumnas durante un recreo y ellas le dicen: “¿Una nota sobre estudiantes de la FUC? Sí, pero nosotras no te vamos a servir… No somos chicas FUC…”. Entonces Schejtman comienza a indagar qué diablos es, finalmente, un chico FUC. Pronto empieza a conocer varias características que van desde la apariencia (“Una chica que usa tacos, peinada hasta el último pelo…”) hasta el lenguaje (“es el que te corrige cuando decís ‘propaganda’ y te dice ‘publicidad’”).

La nota continúa, y entra en terrenos mucho menos coloridos pero más interesantes. Y hacia el final, retoma la senda de la búsqueda del chico FUC, para rematar con una deliciosa textual de Rafael Filippelli, titular de las materias Guión II y Dirección III:

“¿Un estilo de FUC para vestirse? No soy la persona más indicada para resolver eso dado que para mí toda persona que no va de saco y corbata es un zaparrastroso.”

Humor gráfico

Recuerdo que en el libro Todo Mafalda (un must de cualquier biblioteca, por supuesto), varios humoristas gráficos fueron invitados a escribir un pequeño texto alusivo. Entre ellos, Rep soñaba con más tomos de Todo Mafalda, en donde, por ejemplo, se viera el “cuadrito después”. Por ejemplo, ¿qué dice el padre de Mafalda luego de que ella le pide que le explique la Guerra de Vietnam sin las partes pornográficas?

Cuando conocí a Liniers, me fascinó automáticamente, pero no pude comprender bien la naturaleza de esa fascinación. ¿Por qué era tan genial? Hoy lo comprendí. Liniers hace exactamente eso que Rep le pedía a Quino. Un ejemplo claro es el chiste de hoy. El verdadero remate está en el segundo cuadrito. El cuarto, en cambio, más que un remate parece el diálogo de los dos actores luego de que se apagara la cámara.

Pero bueno, sigo viendo las últimas tiras y encuentro esta, que me hace acordar a esa tira en la que Mafalda viaja al sur de vacaciones y ve un arbolito finito y torcido, sobreviviendo en medio de un bosque de gigantescos arrayanes. Y si mi memoria no me falla, le dice exactamente lo mismo que el duendecito de Liniers. Digamos que fue un homenaje. No vaya a ser cosa que se contagie de Nik, su compañero de redacción.

A modo de festejo

En diciembre del ’86, el Senado del Uruguay aprobó la Ley Nro 15.848, llamada “Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado”, cuyo artículo 1ro dice: “Reconócese que, como consecuencia de la lógica de los hechos originados por el acuerdo celebrado entre partidos políticos y las Fuerzas Armadas en agosto de 1984 y a efecto de concluir la transición hacia la plena vigencia del orden constitucional, ha caducado el ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1ro de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto.”

La ley, análoga a las leyes argentinas de Obediencia Debida y Punto Final que acaban de ser anuladas (aunque, a diferencia del caso argentino, también alcanzó a los jerarcas), fue conocida vulgarmente como la ley de impunidad.

En su disco I lique roc, del ’88, Leo Maslíah incluía el maravilloso tema titulado Mamá, quiero que caduque tu pretensión punitiva sobre mí. Copio la letra y también pueden cliquear aquí para bajárselo y escucharlo.

No te me vengas arriba
Dame una oportunidad
Sos demasiado impulsiva
Yo te quisiera explicar
No me rezongues, mamita
Yo sé que me porté mal
Pero si yo no lo hacía eran otros los que me iban a rezongar

Te juro que no, no, mamá
Yo no quería, mamá
Votar la ley de impunidad
No, no, mamá
Yo no quería votar, mamá
La ley de impunidad

Pero si yo no lo hacía
Los militares, mamá
Sé que no me dejarían
Salir de nuevo a jugar
Así que no me rezongues, mamita
Vos lo tenés que entender
No me quería perder de jugar otra vez a tener el poder

Pero, mamá, no me gustaba votar
Mamá, la ley de impunidad
No, no, mamá, no me gustaba votar
Mamá, la ley de impunidad

Es una ley espantosa
Pero sería peor
Que me cavara la fosa
Por defender el honor
Así que no me rezongues, mamita
Ya no sería legal
Tu pretensión de retarme no corre con la nueva legislación

Pero, mamá, mis sentimientos no están
Del lado de la impunidad
No, no, mamá, mis sentimientos no están
Del lado de la impunidad

Lo que pasa es que tengo una banca y me espera
Tengo que ir a legislar
No es una banca cualquiera
Vale por un Uruguay
Así que no me rezongues, mamita
Yo sólo quise cuidar
De que me siga bancando la banca y la vaca me de de mamar