Saludos de La Coruña

Éramos seis. Estábamos fumando y haciendo zapping. Pasábamos los canales sin prestarles atención, mientras hablábamos a los gritos y nos reiamos de cualquier cosa. Por algún motivo, el que tenía el control remoto se detuvo en el canal de Galicia. De todas formas, no le prestábamos atención, hablábamos de otra cosa, el canal estaba de fondo. Por algún motivo otra vez, se hizo un silencio. Y justo en ese hueco, el conductor del programa gallego dijo: “Un saludo a todos los argentinos que nos están mirando”.

Tengo cinco testigos.

Touché

Jean Renoir fue, según muchos, el director francés más importante de todos los tiempos. La gran ilusión (1937), La bestia humana (1938) y La regla del juego (1939), son tres clasicazos. Como muchos directores europeos, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial viajó a los Estados Unidos.

Allí, con la urgencia de conseguir una visa de trabajo, firmó un contrato con la 20th Century Fox y comenzó el rodaje de Swamp Water, la que sería su primera película norteamericana. El contraste entre la total independencia de filmar en Francia y su trabajo de asalariado en el corazón mismo de Hollywood, no lo amedrentó. Según él, no saber inglés era la mejor arma para ganar la discusiones con sus jefes.

Pero a medida que Renoir fue aprendiendo inglés, las discusiones con Daryl F. Zanuck (capo de la Fox) se hicieron más usuales. Finalmente, cuando terminó la guerra, el director renunció y se volvió a Francia, en donde dirigió varias películas más durante el tramo final de su carrera.

Cuenta la leyenda que, al irse, Renoir le dijo a Zanuck: “Adiós, Sr. Zanuck. Ha sido un placer trabajar en la 16th Century Fox.”

Keep on rockin’ in the free world

Hay veces que resulta divertido ver cómo los hijos de puta del mundo se desorientan.

Michael Moore filma un documental demoledor, que pone en evidencia el status de genocida de George W. Bush. Ese documental, además, es divertido y totalmente comercial. Ese documental es propaganda, utiliza los mismos recursos que utilizan los asesinos. Esto podría ser censurable, pero creo que Moore dio en la tecla: los malos siempre ganan porque juegan sucio, los buenos tienen que jugar sucio para ganarles. ¿Qué es jugar sucio en este caso? Hacer propaganda desde el corazón mismo de Hollywood, llegando a los cines de los shoppings, no evitando el pochoclerismo. Sacando a la izquierda del Cosmos o la Lugones.

Bush dice en la película que “todo sería mucho más fácil si acá hubiera una dictadura”. Porque si algo no pueden perder, es la careta de demócratas. Prohibir la película sería demasiado piantavotos, entonces Disney (dueña de Miramax, la productora) se rehusó a distribuirla. Esfuerzo vano, porque para ese momento “Fahrenheit 9/11″ ya era oro en polvo y se vendía sola. No tardó en aparecer Lions Gate.

El siguiente embate fue llamativo y demuestra que los malos ya están desorientados: distribuyeron la película por Internet para que Moore no engorde sus bolsillos. ¿Los adictos a Bush en contra de la propiedad privada? En eso están de acuerdo con Moore, que dijo: “No estoy de acuerdo con las leyes de copyright y no tengo ningún problema en que la gente se baje la película y la comparta con otra gente. Me va bastante bien, e hice este film porque quiero cambiar un poco el mundo. Cuanta más gente lo vea, mejor, así que me pone feliz que esto suceda.”

¿Cuál es el eco en la Argentina de todo este escandalete? El diario Infobae haciendo apología del delito y poniendo su granito de arena a favor de la abolición de la propiedad privada.

Miopes del mundo, uníos

Hoy fui a comprar líquido para limpiar y conservar mis lentes de contacto. Me costó 17 pesos la botella. A ver si Raúl Castells me consigue el equivalente de garrafa social en líquido para lentes de contacto, que nosotros los miopes burgueses también tenemos derechos.