Hay veces que resulta divertido ver cómo los hijos de puta del mundo se desorientan.
Michael Moore filma un documental demoledor, que pone en evidencia el status de genocida de George W. Bush. Ese documental, además, es divertido y totalmente comercial. Ese documental es propaganda, utiliza los mismos recursos que utilizan los asesinos. Esto podría ser censurable, pero creo que Moore dio en la tecla: los malos siempre ganan porque juegan sucio, los buenos tienen que jugar sucio para ganarles. ¿Qué es jugar sucio en este caso? Hacer propaganda desde el corazón mismo de Hollywood, llegando a los cines de los shoppings, no evitando el pochoclerismo. Sacando a la izquierda del Cosmos o la Lugones.
Bush dice en la película que “todo sería mucho más fácil si acá hubiera una dictadura”. Porque si algo no pueden perder, es la careta de demócratas. Prohibir la película sería demasiado piantavotos, entonces Disney (dueña de Miramax, la productora) se rehusó a distribuirla. Esfuerzo vano, porque para ese momento “Fahrenheit 9/11″ ya era oro en polvo y se vendía sola. No tardó en aparecer Lions Gate.
El siguiente embate fue llamativo y demuestra que los malos ya están desorientados: distribuyeron la película por Internet para que Moore no engorde sus bolsillos. ¿Los adictos a Bush en contra de la propiedad privada? En eso están de acuerdo con Moore, que dijo: “No estoy de acuerdo con las leyes de copyright y no tengo ningún problema en que la gente se baje la película y la comparta con otra gente. Me va bastante bien, e hice este film porque quiero cambiar un poco el mundo. Cuanta más gente lo vea, mejor, así que me pone feliz que esto suceda.”
¿Cuál es el eco en la Argentina de todo este escandalete? El diario Infobae haciendo apología del delito y poniendo su granito de arena a favor de la abolición de la propiedad privada.