El señor de los anillos

Tengo por costumbre usar un anillo en el dedo meñique. También tengo la costumbre de perder el anillo del dedo meñique.

Mi anteúltimo anillo lo perdí esquiando (sí, un día antes de calcinarme vivo). Venía bajando por una pista de nivel intermedio, inclinado hacia adelante y con los palos (¿tienen un nombre técnico?) en las axilas. Sentí que el anillo se aflojaba y se caía, pero nada pude hacer. No daba frenar, subir… quiero decir: quizás daba, pero yo carecía de los conocimientos técnicos como para hacerlo con elegancia y evitando el ridículo.

Mi último anillo lo perdí el domingo al mediodía, cuando bajé a la cocina con terrible resaca y vi que mis perros habían convertido el living en un basural. Con resignación, empecé a tirar a la basura todas las porquerías que los malditos canes habían robado de la mesa. Y de golpe, se me cayó el anillo al tacho. Maldije al cielo y revolví tímidamente. Pero no, revolver un tacho de basura es tan poco elegante como subir por una pista de esquí con los esquíes puestos, de costado y levantando anormalmente las piernas.

Esta semana me compraré otro anillo. Teniendo en cuenta que el primero lo perdí en una pista de esquí y el segundo en un tacho de basura… me da terror imaginarme dónde perderé el próximo.