La salud de los enfermos

Mi abuela sufre de presión alta (o baja, nunca sé) y se hace malasangre por cualquier cosa. También es super observadora, una virtud que entrenó después de las tantas veces que nosotros le ocultamos las cosas malas.

Hace unos meses a mi vieja hubo que operarla de una hernia de disco. Nada grave, una operación relativamente de rutina, pero tuvo que estar un par de días internada y, lo más jodido, tuvo que usar un cuello ortopédico durante poco más de un mes.

Cuando se supo de la necesidad de la operación, la imaginación familiar se puso en movimiento para inventarle a mi abuela un viaje que hizo mi mamá a Colonia (en reemplazo por los días de internación) y una pequeña molestia en la espalda (verdadera causa del cuello ortopédico).

La mentira, al principio, funcionó. Mi vieja suele viajar a Colonia y el plan estuvo muy bien orquestado. Mis primos, mis tíos, mis hermanas, mi tía y hasta Patricia, la chica que limpia en mi casa, todos sabíamos qué decirle a mi abuela cuando llamara.

Cuando mi vieja salió del hospital se inició la segunda fase del plan: cómo explicarle a mi abuela, telefónicamente, que le habían puesto un cuello ortopédico. La idea era prepararla psicológicamente para cuando la viera. La tarea fue asignada, obviamente, a mi vieja. Ella, muy astuta, primero le comentó que tenía unos dolores, que en Colonia se había caído, y que estaba por ir al traumatólogo. Fue dosificando los datos. Ya el miércoles le dijo que le habían puesto un cuello ortopédico y, cuando la vio el viernes, todo salió normal.

Pasó el tiempo, hubo unas turbulencias en un par de asados familiares en donde algunos tomaron de más y casi boquean lo que no debían, mi abuela preguntándole a mi vieja “no te habrá pasado otra cosa en el cuello, ¿no?”, y mi vieja -con la inestimable ayuda de mi tía- espantando sus dudas.

El otro día le sacaron el cuello ortopédico. Le quedó una cicatriz bastante importante. Por lo pronto, el viernes pasado (que vino mi abuela a cenar), usó una polera.

Pero se viene el verano. No puede esconder el cuello para siempre. Nos estamos quedando sin ideas.

Esto es desesperante.

Lost innocence

Cuando yo era chico me entretenía leyendo los varios Mafaldas deshojados que tenía mi tía. No sé bien por qué me fascinaban, puesto que entendía muy poco los chistes.

Un día íbamos en el auto con mi papá escuchando la radio, y se cumplían no sé cuántos años del nacimiento de Mafalda. Estaban entrevistando a Quino y recuerdo una pregunta cuya respuesta cambió mi vida para siempre.

Periodista: -Si Mafalda existiera, ¿dónde cree que estaría ahora?

Quino: -Yo creo que estaría desaparecida.

Yo: -¿Por qué desaparecida, papá?

Y bueno, ahí me desayuné de todo, yendo por Gaona.

Detalles

Cenando con amigos en un lugar de mala muerte, entra una chica de esas que me gustan a mí: linda, con anteojos y pelo lacio.

Se sienta, sola, en la mesa de al lado. Saca su agenda y se pone a escribir. Escribe mucho. Muero por saber qué.

Le pide al mozo un bife con ensalada y una botella de litro de Quilmes.

Deja de escribir y saca un libro. Muero por saber cuál. Lee comiendo o come leyendo (no sé).

Después, se va.

Detalles: linda, con anteojos, sola, cena con un litro de Quilmes, escribe y lee. ¿Esos detalles harán a un todo? ¿Puede esa chica no ser lo más parecido a la mujer de mi vida?

Sunday cinema

Tercera entrega dorada:

The Golden Dwarf

un ciclo de cine con actitud musical

30 de noviembre: Ghost World

Todo comienza al caer la tarde y termina pasando la medianoche:

20 hs: Llegás, conseguís buen lugar, charlás un rato, tomás unos drinks…
21 hs: Puntual. Ves la peli como en tu casa, pero en pantalla gigante.
Después: Te quedás un rato a ver las estrellas que se asoman sobre el bonito techo de vidrio, apoyas tu trago en el aljibe, comes algo rico, escuchás buena música y te sentís fenomenal. . HAY PIZZAS, PIZZETAS, TECITOS, TRAGOS RICOS…

En Urania: Cochabamba 360. San Telmo. Tan sólo a 4 pesos.

RESEÑA DORADA:

Ghost World (USA, 2000)
Director: Terry Zwigoff
Protagonizada por: la especial, bella y extraña Thora Birch (American Beauty)

La primera película de Terry Zwigoff fue un brillante documental sobre Robert Crumb. Esta, la segunda, es una suerte de himno a la hermosura de Thora Birch. Ella es Enid, acaba de terminar la secundaria y está buscando su lugar en el mundo. El problema es que este, es un mundo desagradable y tonto. Ella es rara, todos son raros. Hay jazz de fondo y la chica deambula por las calles, perdida, burlándose del Universo, de ella misma y de vos. Sí, de vos también. ¿Te la bancás?

Exorcizá el domingo con un jogging de lujo y culturizate con nos

recomienda, avala, garantiza:
El enano Dorado*The Golden Dwarf
apoya la moción: seven-guide

Hermoso diseño enano by kane: tnks