Nacionalismo al mejor postor

En El abrazo partido hay una escena que me parece particularmente divertida, y es esa en donde Daniel Hendler conversa con el funcionario de la embajada polaca, tratando de sacar la nacionalidad. Y entonces simula estar interesado en la cultura polaca, y empieza a enumerar polacos conocidos: Roman Polanski, Karol Wojtyla, Lech Walesa y Copérnico.

Yo estoy tramitando la nacionalidad croata y, en un punto, me sentía un poco culpable. Pero recién acabo de ver algo en la tele que me enorgullece como croata wannabe.

En la final del Abierto de Croacia del ’92 se enfrentaban Thomas Muster (un groso del momento) y Franco Davin (argentino medio pelo). Muster lo estaba haciendo de goma a Davin. Ya le había ganado el primer set 6-1, y en el segundo ya iba 1-0. Estaba jugando bien, pero eran irritantes los gritos que pegaba cada vez que daba un raquetazo. En eso, estaba por sacar Muster, en el silencio de la cancha, y se paró un tipo del público y gritó: “¡Señor Juez, pídale a Muster que no grite cuando pega un golpe porque desconcentra al otro jugador!” Muster lo miró y con un gesto pidió que lo echaran de la cancha. Davin se moría de risa (porque el partido estaba perdido, de todos modos). Se acercaron unos policías de civil a pedirle “amablemente” al señor que se fuera. El señor los escuchó, pero en lugar de irse, seguía explicándoles. Finalmente tuvieron que venir los policías de uniforme, y ahí sí, el tipo se levantó y se fue, con los brazos en alto, y el aplauso de todo el estadio.