Esto es lo que voy a tratar de ver en el BAFICI

Ya que varios me pidieron recomendaciones para este BAFICI, dejo acá el listado de películas que me anoté para ver. Siempre me pasa lo mismo: me entusiasmo, marco de más y después no llego a ver ni la mitad. Con los años aprendí a que no me importe.

Datos útiles: la venta de entradas empezó hoy y ya hay funciones agotadas, así que métanle pata a la compra. Se puede comprar online o en distintos puntos de venta.

También están disponibles los imprescindibles Bafileaks que arma el amigo @jotafrisco: los links a todas las películas que están disponibles para descargar. Es útil para no desesperarse por conseguir entradas para la última de Kiarostami o para La república perdida (?). Entren así pueden empezar con el BAFICI antes del BAFICI.

El criterio de selección de películas es caprichoso y va desde recomendaciones de críticos que respeto (Roger Koza, Diego Lerer y la gente de otroscines.com), hasta directores que me interesan, sinopsis del catálogo que me compraron y otras razones más banales.

Función de apertura
No, de Pablo Larraín

Competencia internacional
Acá adentro, de Mateo Bendesky
Berberian Sound Studio, de Peter Strickland (disponible en Bafileaks)
Call Girl, de Mikael Marcimain
Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur Moltó
Leones, de Jazmín López
Les Coquillettes, de Sophie Letourneur
Ma belle gosse, de Shalimar Preuss
Soy mucho mejor que vos, de Che Sandoval
Tanta agua, de Ana Guevara & Leticia Jorge
Tchoupitoulas, de Bill Ross & Turner Ross
Viola, de Matías Piñeiro

Competencia argentina
Bomba, de Sergio Bizzio
Deshora, de Bárbara Sarasola-Day
Habi, la extranjera, de María Florencia Álvarez
P3ND3JO5, de Raúl Perrone
Ramón Ayala, de Marcos López

Selección Oficial – Fuera de Competencia
El crítico, de Hernán Guerschuny (acá hago un pequeño papel, no sé si eso suma o resta)
El gran simulador, de Néstor Frenkel
El Olimpo vacío, de Pablo Racioppi & Carolina Azzi
Lazos perversos, de Park Chan-wook

Vanguardia y Género
A Story for the Modlins, de Sergio Oksman
Animals, de Marçal Forés (disponible en Bafileaks)
El Santos vs La Tetona Mendoza, de Alejandro Lozano Adame (disponible en Bafileaks)
Joven y alocada, de Marialy Rivas (disponible en Bafileaks)
Mujer lobo, de Tamae Garateguy
Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta, de Ernesto Díaz Espinoza
Vamps, de Amy Heckerling (disponible en Bafileaks)

Panorama
Après mai, de Olivier Assayas
Buscando la esfera del poder, de Tetsuo Lumiere
Christmas with Chavez, de Jim Finn / The Persian Crocodile, de Houchang Allahyari (doble programa)
Chroniques sexuelles d’une famille d’aujourd’huy, de Jean-Marc Barr & Pascal Arnold (disponible en Bafileaks)
Hannah Arendt, de Margarethe von Trotta
Il futuro, de Alicia Scherson
Jack and Diane, de Bradley Rust Gray (disponible en Bafileaks)
La fille de nulle part, de Jean-Claude Brisseau
La nuit d’en face, de Raúl Ruiz
La toma, de Sandra Gugliotta
Like Someone in Love, de Abbas Kiarostami (disponible en Bafileaks)
Meeting Leila, de Adel Yaraghi
Much Ado About Nothing, de Joss Whedon
Not in Tel Aviv, de Nony Geffen
Orléans, de Virgil Vernier
Outrage Beyond, de Takeshi Kitano
Paradise: Love, Paradise: Hope y Paradise: Faith, de Ulrich Seidl (la primera de la trilogía está disponible en Bafileaks)
Sleepless Nights Stories, de Jonas Mekas
Sofia’s Last Ambulance, de Ilian Metev
Starlet, de Sean Baker
The Act of Killing, de Joshua Oppenheimer
The Great North Korean Picture Show, de Lynn Lee & James Leong
The Shine of Day, de Tizza Covi & Rainer Frimmel
TPB AFK: The Pirate Bay Away From the Keyboard, de Simon Klose (se puede ver online y legalmente en YouTube)
Vic+Flo ont vu un ours, de Denis Côté
Vidrios, de Ignacio Bollini & Federico Luis Tachella
Winter, Go Away!, de Varios Directores

Hay dos películas que ya ví en Mar del Plata y recomiendo: Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas, y The ABCs of Death, de Varios Directores.

La primera es un típico Reygadas: extremo y algo arbitrario. Hay orgías y un Diablo flúo. Recomiendo leer este texto de Roger Koza para que se den una idea. La segunda es una película de terror en episodios, uno por cada letra del abecedario. Algunos son muy buenos, otros una chantada, y el conjunto es ideal para una trasnoche divertida.

Dentro de las retrospectivas, bueno, la de Vanguardia y Género tiene películas excelentes pero que se consiguen fácil y ya vimos todos. No sé qué sentido tiene ver El rey de la comedia en medio de un BAFICI, pero en fin: esa, la de Bodganovich, la de Carpenter, la de Fuller y ese clasicazo que es El club de los cinco, son todas películas excelentes.

Lo mismo ocurre con la retrospectiva de Adolfo Aristarain: Tiempo de revancha y Últimos días de la víctima son fundamentales. Y de la retrospectiva de cine argentino curada por FIPRESCI, mis preferidas son El amor (primera parte), El estudiante y Silvia Prieto. Y bueno, sí, Historias extraordinarias hay que verla si no se vio.

Algo parecido a esto será mi festival. Espero no haberle pifiado mucho.

PD: No me gusta Hong Sang-soo.

El kirchnerista emocional

Hace un tiempo inventé la categoría “kirchnerista emocional” para definir a cierto kirchnerista de la rama progre que picó más bien desde el lado de los sentimientos y de la emoción.

Desde ya que no es una categoría de mucha validez académica y alguno me preguntó si existe kirchnerista que no sea emocional. Es una buena pregunta y la dejo picando. También me acuerdo de la célebre frase de José María Gatica: “Yo nunca me metí en política, siempre fui peronista”.

Con todas las críticas que se pueden hacer, acá dejo algunas definiciones de kirchnerista emocional.

  • Se siente culpable por no mirar canal Encuentro.
  • Hace análisis estéticos de los discursos de Cristina, nunca políticos.
  • Ya no se acuerda bien por qué se hizo kirchnerista, pero ya es.
  • Cuando duda y se desanima, lee el editorial de La Nación o busca errores de ortografía en Clarín.
  • No le gusta para nada Tinelli, pero se esfuerza por respetar el gusto popular.
  • No ve cine argentino, pero fue a ver Revolución, el cruce de los Andes y se emocionó.
  • Acepta el desafío de pensar en pesos, pero banca que Aníbal ahorre en dólares porque “así es él, un personaje”.
  • Está a favor de las restricciones a los dólares, pero quiere pasar un fin de semana en Colonia y le tiene que pedir a su papá.
  • Lo que más le gusta es cuando Cristina habla de cosas cotidianas, como qué galletitas prefiere.
  • No entiende los informes del INDEC porque no sabe de números, pero igual confía en que el análisis de Clarín sea mentiroso.
  • Mira a Tinelli con la convicción de que la presencia de Florencia Peña es un dedo en el culo al Grupo Clarín.
  • Le hace ruido la publicidad oficial del Fútbol para Todos, pero reconoce que hay que comunicarle al pueblo con sencillez.
  • Le conmueve que Cristina vaya a buscar a Máximo en el Tango 01 porque su papá también se hace cargo de su prepaga.
  • Encontrará algún gesto de Cristina, por pequeño que sea, alejado del protocolo y pensará “qué grosa”.
  • Tolera la presencia de Cristina en el tedeum porque cree que ella está ahí para cumplir y no porque sea católica.
  • Mira todas las ficciones de Canal 7 y las juzga con benevolencia. Hasta encontró cosas buenas en Sr. y Sra. Camas.
  • Mira a Lanata para indignarse pero igual contribuye al hashtag #MiroVictorHugo porque es su forma de militancia.
  • Cree básicamente en dos cosas. 1- Este es un momento inédito 2 – La única con derecho a hacer política es Cristina. (@coronelgonorrea)
  • Cree que no tiene que conocer nada, que todo lo puede imaginar. (@coronelgonorrea)
  • Dice “qué huevos tiene esta presidenta” y él no se anima a pedirle un aumento al jefe. (@le_mutant)
  • Respecto a la crisis española, es la gordita que enloquece de felicidad cuando le ve un rollito a la amiga esbelta. (@elautotepide)
  • Hoy una kirchnerista emocional escuchó que hablábamos de números y tasas, eructó “eso es negocio financiero” y volvió a mirar su celular. (@_otto_)

Puede parecer increíble, pero el kirchnerista emocional existe y está entre nosotros. Acá pueden leer un diálogo con un exponente del sexo femenino.

Por qué ya no soy progre

Hace un tiempo me di cuenta de que ya no soy progre. Antes de que el Diego que fui se indigne quiero decirle: quedate tranquilo, no estoy a favor de Videla, ni siquiera de Menem. Porque ser progre no es eso que los progres creen que es. Ser progre es estar preso de un conjunto de dogmas y, por lo tanto, estar imposibilitado de pensar con libertad.

De qué es ser progre -y en consecuencia, de por qué ya no lo soy- me dí cuenta el otro día escuchando a Pablo Alabarces hablando del voto a los 16 años en el programa de Sebastián Wainraich. Disclaimer: este post no es sobre el voto a los 16 años, ni sobre los argumentos de Alabarces a favor o en contra. Es un análisis lógico de su pensamiento, que se encuentra con un escollo justamente a causa de los dogmas progres a los que tiene que ajustarse cuando razona.

Alabarces dice que está a favor del voto a los 16 años y da tres argumentos, pero señala uno que lo hace dudar. Veamos los argumentos a favor:

  1. Los chicos a los 16 años tienen autonomía como consumidores, están en condiciones de elegir programas de televisión, música, ropa, discos, figuras de moda, figuras de prestigio, cine, etc, etc.
  2. Este no es un argumento a favor, precisamente. Alabarces señala un argumento en contra y lo refuta: el que dice que los chicos a los 16 años no están preparados. Él lo refuta diciendo: “uno escucha cada argumento de cada adulto que vos decís ‘¿quién es el que no está preparado?’”.
  3. Los chicos de “la noche de los lápices” desaparecieron teniendo menos de 18 y nadie puede decir que desaparecieron porque no entendían de política, sino que desaparecieron exactamente por lo contrario.

Hasta acá, los argumentos a favor. Es muy tentador refutar cada uno, de tan endebles que son, pero no lo voy a hacer porque no es mi propósito ahora (el 3ro es particularmente monstruoso). Son sus argumentos y los tomaremos como tales. Lo que me interesa es el argumento en contra, el que lo hace dudar. Y lo voy a citar textual:

Hay un solo lugar en donde yo pondría el cuidado y es el tema de la edad de imputabilidad. Si vos creés que el pibe hasta los 18 debe ser inimputable penalmente, ahí hay correspondencia. Si el tipo es inimputable penalmente no puede ser civilmente responsable también del voto. Ahí hay un matiz en el cual sí yo admito que puede haber… El único punto en el cual yo necesitaría discutir con algún jurista que maneje mejor el tema es la cuestión de la edad de imputabilidad penal. Si no sos penalmente responsable, si podés ser políticamente responsable.

En ese párrafo está la lógica progre al desnudo porque su razonamiento se tropieza con un dogma. El dogma es: “no se puede bajar la edad de imputabilidad”. Eso es lo inamovible. Entonces si “un jurista que maneje mejor el tema” dictamina que hay correspondencia entre responsabilidad penal y política, Alabarces se vería obligado a estar en contra del voto a los 16 años a pesar de sus tres argumentos a favor. Porque es progre, y como tal no hay razonamiento lógico ni justificativo posible para que pueda llegar a estar a favor de bajar la edad de imputabilidad.

Como el cantante esforzadamente progre de La recuperación del unicornio que primero amenaza “podría torturarte para obligarte a confesarte” y después concluye “pero no, porque yo no estoy de acuerdo con la tortura”, el progre se exige pensar de cierta forma, aunque la realidad o incluso sus deseos vayan en otra dirección.

Por eso ya no soy progre. Ahora soy libre.

Cristina en Harvard vs. Mi abuela

El boludo vive en el temor permanente de ser un boludo, por eso tienen éxito las teorías conspirativas. “No sé qué pasó, pero no soy boludo, no debe ser como me lo cuentan. Yabrán se operó la cara y vive en las Bahamas, el que crea que se pegó un escopetazo en su estancia de Entre Ríos es un ingenuo.” (Aunque todas las evidencias muestren que se pegó un escopetazo en su estancia en Entre Ríos y ninguna muestre que se operó la cara y vive en las Bahamas.)

Desconfiar de todo no es un rasgo de inteligencia, la inteligencia viene después: cuando la desconfianza te lleva a analizar los hechos, los datos y a formarte una opinión de acuerdo a eso. El asesino no siempre es el mayordomo, pero a veces sí. O viceversa. El mundo es complejo y caótico. No vivimos en la serie 24 o en The Newsroom: nosotros estamos en The Wire. Los medios mienten, tergiversan, adrede o por mala praxis, pero esta es la clave: no siempre. Y cuando mienten: ¿cuál es la verdad? ¿La opuesta? Otra vez: no siempre.

La desconfianza hacia los medios existió siempre, principalmente por parte de los que más los consumen. (Mi abuela cree aún hoy que el secuestro del padre de Pablo Echarri fue una mentira orquestada por el actor y los medios para obtener rating; es una anciana de ochenta años que lo único que hace es mirar televisión y leer revistas de actualidad.) Pero desde hace unos pocos años, el Gobierno se apropió de esto para bajar su línea: Clarín miente, vayan a las fuentes. El problema es que Clarín miente (pero no siempre) y las fuentes a veces mienten también.

Ese vox populi (el propio Majul repetía como slogan al final de su programa “no creas todo lo que dicen los medios”) renació como una invención de esta época y prendió con una fuerza inusitada en ese tipo de boludo que vive en el temor permanente de ser un boludo. Se multiplica en las redes sociales y es imparable.

Anoche Cristina contestó preguntas de alumnos de Harvard y twitter explotó. Algunos poquitos le restaron importancia con orgullo patriotero-pajuerano, pero lo cierto es que la repercusión fue grande no por la tilinguería de que fuera Harvard, sino por la rareza de que Cristina conteste preguntas. Todos estábamos prendidos al televisor. Curiosamente, hasta los que están en contra de que Cristina conteste preguntas.

Algunas horas después en twitter se empezó a correr la bola de que uno de los alumnos de Harvard que había preguntado era Juan Ignacio Maquieyra, ex funcionario del PRO. Pronto los investigadores amateurs bien adiestrados desplegaron sus herramientas: mucho Google y Photoshop. “El PRO aparateó las preguntas”, repetían, con el orgullo del boludo que cree que acaba de zafar de una estafa, usando el slang del operador político aprendido anteayer.

Ya no les importa cuál fue la pregunta de Maquieyra. Tampoco les importa -esto es más sorprendente- cuál fue la respuesta de Cristina. Sólo importa que Maquieyra es del PRO. Y eso anula todo: en primer lugar, la inteligencia.

Esta fue la pregunta del enviado del mal:

Qué tal, soy Juan Maquieyra, de Gral. Pico, La Pampa. En primer lugar le quería agradecer por estar acá, por esta oportunidad única de hacerle preguntas. Muchas cosas uno tiene ganas de preguntar, voy a hacer una de todas esas. Mucha gente, no sé si mucha, hay gente en su Gobierno o en el Congreso que viene hablando mucho de una posible reforma constitucional para que usted pueda ser reelegida por tercera vez. De hecho hubo una protesta, en mi opinión grande, no sé qué opina usted, hace poco, entre otras cosas oponiéndose a eso, en Buenos Aires y todo el país. Y la pregunta concreta es, porque usted no se ha expedido sobre el tema, ¿usted quiere ser reelecta por tercera vez y quiere reformar la Constitución para eso?

Como sé ve, Maquieyra fue educado, no ocultó su nombre -para solaz de los googleadores- e hizo una pregunta que supongo le querrían hacer todos: oficialistas y opositores. ¿O a un cristinista no le interesa saber si Cristina quiere o no quiere la reelección?

Pero los Eliseo Verón de cabotaje, adiestrados por la propaganda oficial, que florecen al calor de los grupos de Facebook y los retuits, están quebrados, arruinados, ya no tienen solución. Ni siquiera se dan cuenta de que a ellos mismos les conviene escuchar las respuestas de Cristina, aún a las preguntas más desubicadas y pelotudas. No se dan cuenta, cayeron en la trampa y están perdidos en el desierto de Google persiguiendo espejismos.

Filosofía en el tocador

En el maremágnum de las películas y series de TV del año pasado hay dos momentos lejanos que se corresponden, que se relacionan. El primero pertenece a un episodio de Curb Your Enthusiasm, el segundo es un breve diálogo hacia el comienzo de la película Moneyball.

En Curb Your Enthusiasm, Larry y Jeff conocen a un inventor que les pide financiamiento. No saben si confiar en él hasta que conocen a su novia, que es muy fea. “Es inteligente, es atractivo, podría tener a cualquier mujer pero la eligió a ella. Es un tipo íntegro”, concluye Larry y le firma el cheque.

Su contador le advierte que no es una buena inversión y Larry duda hasta que, otra vez, conoce a su mujer: “Es muy hermosa, no me gusta lo que dice eso de vos. Dice que sos un hombre muy superficial”.

El segundo momento está en una escena temprana de Moneyball que resume los vicios del viejo sistema de elección de jugadores de béisbol que pronto será reemplazado por otro más científico y relacionado con las estadísticas. Pero en esta escena está Billy, el manager de los Oakland Athletics, con sus viejos scouts anticuados y mascadores de tabaco, que discuten con argumentos arbitrarios que contrastarán con los más científicos y mensurables que traerá Peter Brand.

Billy está callado y escucha la discusión. Uno propone a un tal Pérez y otro lo objeta: “Tiene una novia fea. Una novia fea significa que no tiene confianza”.

Esta idea la resumió Carolina Aguirre en un tuit: “Uno es lo que se coge“. Y esa es una verdad brutal que no se puede discutir.

Enumeraciones

Leyendo Cómo ser buenos me dí­ cuenta de -o recordé- que me fascina la enumeración como figura retórica, supongo que por los diversos efectos que puede lograr con su sencillez aparente. Pero nada es sencillo: la clave está en encontrar una diversidad de palabras tal que su conjunto produzca algún tipo de sentido y también ordenarlas de acuerdo a cierta musicalidad. Esa es la gracia.

El ejemplo que está por todos lados (todos lados = internet) es el del soneto de Lope de Vega que dice “Desmayarse, atreverse, estar furioso“. Debe haber miles de ejemplos más y alguno podrí­a tomarse el trabajo de enumerarlos (enumerar las enumeraciones). Yo quiero dejar acá tres muy diversas que me vinieron a la cabeza apenas leí la de Hornby.

En primer lugar el cuento Werner, de Leo Maslíah.

Werner era ignorante, inmoral, morboso, sórdido, mentiroso, feo, malpensado, sucio, execrable, pervertido, impuntual, lujurioso, porfiado, haragán, egoísta, académico, desordenado, inhábil, detestable, mezquino, huraño, holgazán, intrigante, creído, lascivo, desatento, inmundo, culturoso, avaro, libertino, altanero, traidor, coqueto, arrogante, soberbio, presuntuoso, insensato, trasnochador, malviviente, vanidoso, antipático, demasiado pagado de sí mismo, torpe, desconfiado, tramposo, estafador, avieso, desabrido, irascible, fatuo, obstinado, vicioso, displicente, mugriento, abstruso, depravado, cruel, chismoso, grosero, despiadado, soez, intrigante, presumido, testarudo, perverso, descarado, tacaño, glotón, vago, informal, quisquilloso, intratable, engreído, malicioso, suspicaz, malcriado, necio, entrometido, jactancioso, fullero, senil, descortés, atolondrado, fanfarrón, insufrible, terco, desleal, inmaduro, ruin, maleducado, simplón, incapaz, desvergonzado, pérfido, fluctuante, cargoso, lerdo, rústico, descocado, receloso, esquivo, hostil, atropellado, enredador, infame, adulador y malhablado. Es una suerte, hija, que no te hayas casado con él.

Después hay una enumeración de fobias en “La parte de los crímenes” de 2666 que es realmente muy divertida y que yo posteé acá cuando la leí hace siete años. (Siete años es mucho tiempo.)

Aunque Maslíah y Bolaño son a su manera graciosos, la tercera es directamene una rutina de stand up. El comediante es Gilbert Gottfried, de mis preferidos.

Por último, el fragmento de Hornby. La narradora describe la dinámica de la amistad entre David, su marido, y Andrew, un amigo de él: los dos tienen cuarenta y pico, un trabajo mediocre en los medios, una novela o un guión que nunca terminan, y pocas cosas les gusta más que juntarse, emborracharse y hablar mal de cada película que se estrena, cada libro nuevo que sale, cada figura pública que se encuentre en el candelero.

Acá una lista de la gente que Andrew y David han considerado hasta la fecha sin talento, sobrevalorada o simplemente pelotuda: Oasis, los Stones, Paul McCartney, John Lennon, Robbie Williams, Kingsley Amis, Martin Amis, Evelyn Waugh, Auberon Waugh, Salman Rushdie, Jeffrey Archer, Tony Blair, Gordon Brown, William Shakespeare (aunque, para ser justos, desprecian sólo las comedias y algunas de sus obras históricas), Charles Dickens, E. M. Forster, Daniel Day-Lewis, los Monty Python, Gore Vidal, John Updike, Thomas Harris, Gabriel García Márquez, Milan Kundera, Damien Hirst, Tracey Emin, Melvyn Bragg, Dennis Bergkamp, David Beckham, Ryan Giggs, Sam Mendes, Anthony Burgess, Virginia Woolf, Michael Nyman, Philip Glass, Steven Spielberg, Leonardo DiCaprio, Ted Hughes, Mark Hughes, Sylvia Plath, Stevie Smith, Maggie Smith, los Smiths, Alan Ayckbourn, Harold Pinter, David Mamet, Tom Stoppard y por supuesto a todos los otros dramaturgos contemporáneos, Garrison Keillor, Sue Lawley, James Naughtie, Jeremy Paxman, Carole King, James Taylor, Kenneth Branagh, Van Morrison, Jim Morrison, Courtney Love, Courteney Cox y todo el elenco de Friends, Ben Elton, Stephen Fry, Andre Agassi, Pete Sampras y todos los tenistas contemporáneos, Monica Seles y todas las tenistas de la historia, Pelé, Maradona, Linford Christie, Maurice Greene (‘¿Cómo puede estar sobrevalorado un velocista que es el más rápido de todos?’, pregunté una vez, desesperadamente, pero no recibí una respuesta satisfactoria), T. S. Eliot y Ezra Pound, Gilbert y Sullivan, Gilbert y George, Ben y Jerry, Powell y Pressburger, Marks y Spencer, los Hermanos Coen, Stevie Wonder, Nicole Farhi y cualquiera que viva de diseñar putos trajes, Naomi Campbell, Kate Moss, Johnny Depp, Stephen Sondheim, Bart Simpson (pero no Homero Simpson), Homero, Virgilio, Coleridge, Keats y todos los poetas románticos, Jane Austen, todas las Brontë, todos los Kennedys, los que hicieron la película Trainspotting, los que hicieron la película Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Madonna, el Papa, cualquiera que haya ido al colegio o a la universidad con ellos y ahora obtenga cierto renombre como periodista, en los medios o las artes, y muchos, muchos otros, tantos, demasiados para mencionarlos acá. De hecho, es más fácil mencionar a la gente de la historia de la humanidad que a los dos les cae bien: Bob Dylan (aunque no recientemente), Graham Greene, Quentin Tarantino y Tony Hancock. No recuerdo a nadie más recibiendo doble pulgar arriba de estos dos guardianes de nuestra cultura.

 

Las tetas son un fin en sí mismas

Keith es un joven inexperto y calentón. Whittaker es un hombre ya de treintaypico, homosexual. Los dos hablan de las tetas de Scheherazade. Empieza Whittaker.

-Scheherazade es absolutamente gloriosa, en general. Pero admitámoslo. Son sus pechos.

-… Entonces entendés lo de los pechos de Scheherazade.

-Me gusta pensar que sí. Después de todo, soy pintor. Y no es el tamaño, ¿no? Es casi a pesar del tamaño. En ese cuerpo de junco.

-Si. Precisamente.

-Leí algo el otro día -dijo Whittaker-, que me hizo sentir ternura por los pechos. Los ví bajo una luz diferente. Este tipo dice que en términos evolutivos, los pechos están para imitar el culo.

-¿El culo?

-Los pechos imitan al culo. Como incentivo a tener sexo cara a cara. Cuando las mujeres evolucionaron del estro. Sabés lo que es el estro, ¿no?

Keith lo sabía. Del griego oistros “fastidio o histeria”. Calentura. Whittaker dijo:

-Así que los pechos en forma de culo endulzaron la pastilla amarga del misionario. Es sólo una teoría. No, yo entiendo los pechos de Scheherazade. La secundaria característica sexual en su forma platónica. Los entiendo… en principio.

Miró a Keith con afectivo menosprecio.

-No quiero apretujarlos ni besarlos ni enterrar mi lloroso rostro en ellos. ¿Qué hacen ustedes con los pechos? Quiero decir, no te llevan a ninguna parte, ¿verdad?

-Supongo que eso es cierto. En cierta forma, son un misterio. Un fin en sí mismos.

La viuda embarazada, Martin Amis, 2010